Crónica Berlinale 2015: "El Incendio" entre 100.000 doláres y 10.000 Km

Fuente: Joan Sala (filmin)

Un nuevo (des)amor adscrito a la liga de “10.000 km”, “Stockholm” o “Melbourne" irrumpe en escena, y lo hace en la sección paralela de Panorama, precisamente donde años anteriores hemos descubierto joyas del calado de "Alabama Monroe" y "The Act of Killing". Poca broma.

¿De qué va?

"El incendio" aborda un único día en la vida de una pareja que va con 100.000 dólares a adquirir su futura casa, pero por diversos inconvenientes la compra se tiene que postergar un día y ellos deben volver a su departamento en alquiler a esperar y esconder el dinero.

¿Quién está detrás?

"El Incendio" significa la tercera película del argentino Juan Schnitmann tras "El amor -primera parte" (2005) y "Grande para la ciudad" (2007), así como la la demostración que estamos ante un excelente director de actores, que demuestra además un estóico uso de la cámara. No le perderemos de vista.

¿Quién sale?

Pilar Gamboa ("Todos Mienten", "La Paz") y Juan Barberini ("Cerro Bayo") embarcados en un intenso, extremo y desgarrador tour de force interpretativo.¿ Los papeles de su vida? Probablemente.

¿Qué es?

Un nuevo (des)amor adscrito a la liga de “10.000 km”, “Stockholm” o “Melbourne"

¿Qué ofrece?

24 devastadoras horas en la vida íntima de una pareja que asimismo, de forma visceral y violenta, sirve como contundente vehículo para reflejar el preocupante estado de una hastiada sociedad que se siente a punto de estallar. Buena señal de ello nos da la caótica, más bien desbocada situación laboral a la que diariamente, cada uno por su lado, se enfrenta. Conflicto individual que desemboca en una vida íntima profunda y abruptamente agrietada, por la inseguridad que su inestable vida fuera del hogar (también desde el espectro familiar) provoca. Lucha de clases, crisis sentimental, problemas laborales, en definitiva, inevitables daños colaterales plasmados en gritos constantes, brotes histéricos y una devastadora neurosis aguda que les hace rebasar límites insospechados de aversión mutua. Y claro, la cosa peta. “El incendio” supone un estimable logro, no solo a nivel de fondo, también de forma. Sustentada en unas potentísimas interpretaciones, en una realización intensa, asfixiante y necesariamente agresiva, a ratos incluso violenta (constantes movimientos de cámara, soberbio uso de la cámara en mano y de los primeros planos), Juan Schitmann presenta además del difícil logro de salir ileso de la quema, en cuanto que mantiene una necesaria (y complicada) distancia que evita que el espectador tome partido por él o por ella. El lío está servido y encima tiene mecha corta. Todos a cubierto.

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