Crónica Berlinale 2014: "Kumiko the treasure hunter" muy lejos queda Fargo

Fuente: Joan Sala (filmin)

Es algo de lo que ya estamos escarmentados, pero aún no nos aplicamos. Un hype de Sundance no siempre es sinónimo de éxito revelador. Una euforia difícil de contener cuando la película en cuestión nos presenta a Rinko Kikuchi embarcada en la búsqueda del maletín de "Fargo", y todas las referencias que nos llegan de ella son tan absolutamente efusivas. El problema es que demasiado lejos queda la magistral película de los Coen para todo lo que Kumiko tarda en intentar llegar a ella.

¿De qué va?

Una solitaria mujer japonesa se convence de que un bolso con dinero enterrado en una película -Fargo, para ser precisos- es real. Dejando atrás su estructurada vida en Tokio por la congelada Minnesota, ella se embarca en una búsqueda impulsiva para encontrar la mítica fortuna perdida.

¿Quién está detrás?

Los hermanos Zellner guiñan el ojo a los hertmanos Coen. Como ya viene siendo habitual, y al igual que pasa con los directores de "Fargo", Nathan escribe y David dirige. Ambos fundaron la productora Zellner Bros, con la que han realizado de forma independiente numerosos cortometrajes y videoclips, siendo Sasquatch Birth Journal 2 el más reciente de ellos (11). Su ópera prima, Goliath (que podéis descubrir en filmin), se presentó con éxito en Sundance.

¿Quién sale?

Queda comprobado, Rinko Kikuchi no es Lee Kang-shen. Demasiado carga para ella. Su interpretación acaba por vagar tanto como la propia Kumiko en bata-manta. Pradójicamente, sus mejores galas siempre las luce como secundaria, la bizarra búsqueda del tesoro en la que se embarca, nos lo confirma.

¿Qué es?

"Nebraska" + "Liverpool"

¿Qué ofrece?

Una genuina y desbordante idea que lamentablemente se atasca, no acaba de arrancar, y para cuando lo hace, ya ha perdido gancho. El problema de Kumiko es que, pese a su prometedora escena de apertura, su primer acto acaba por dilatarse en exceso, hasta tal punto, que incluso enerva y aburre. La imagen farragosa de un VHS que proyecta el prólogo de "Fargo" en el que se entona "basada en una historia real" (con todo lo que ello perturba y sugiere) no tarda en enmarañarse en un reiterativo y tediosamente explayado inicio que carece de aura o atmósfera alguna, y al que le sobra subrayado. De hecho, la penuria en la que se relame su protagonista acaba por resultar su principal talón de aquiles. Lo demuestran sus segundo y tercer acto, en los que sin grandes alardes, consigue remontar el vuelo abrazando la comedia. Sucede en el momento que Kumiko (¡al fin!) pisa tierra yanqui, concretamente el Minnesota más remoto y profundo, y comienza a cruzarse con pintorescos (y no tan pintorescos) personajes entre ocurrentes guiños a "Fargo". Y es aquí, precisamente, cuando uno se da cuenta que quizás, envuelta en una entrañable sonrisa al estilo "Nebraska", le hubiera hecho mucho más bien que jugar al drama y la melancolía en clave Tsai ming-liang o Lisandro Alonso. Una razón de más, para elevar a prodigo la intensidad de la que se empapa la puesta en escena de estos dos grandes referentes. Ni tan siquiera la oportunidad de contar con Alexander Payne para producir una idea tan bizarramente redonda, ni su maravilloso trabajo de fotografía, o la cautivadora banda sonora que compone de The Octopus Project (que a ratos, incluso logra transmitir terror y misterio), consiguen salvar a Kumiko y su bata-manta de no sucumbir ante tan particular búsqueda del tesoro. Una pena.

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