"Bird People" un Langosta que da alas

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

"Bird People" un Langosta que da alas

Con tan solo 3 películas en los últimos 20 años, hay que elevar al estatus de acontecimiento el hecho de poder disfrutar de lo nuevo de Pascale Ferran, más aún tratándose de una simpática, asombrosa y definitivamente insólita rareza que tiene el descaro, más bien la sutileza, de brindarnos uno de los giros más audaces y deliciosos que el cine nos ha brindado en los últimos tiempos. Pajaritos por aquí, pajaritos por allá, "Bird People" y a volar.

¿De qué va?

La urgencia de romper con la alienación es contada desde los dos extremos de la implacable cadena alimenticia del sistema. Por un lado, un alto ejecutivo de Silicon Valley (Josh Charles, de The Good Wife) en tránsito entre Nueva York y Dubai, y por otro la doncella de un hotel junto al aeropuerto. Lugar donde la liberación de ambos transcurre en paralelo, y donde quizás terminen por encontrarse.

¿Quién está detrás?

La directora de "Lady Chatterlay", Pascale Ferran, levanta altos y alucinantes vuelos en su muy esperado nuevo film. 

¿Quién sale?

La sutil y sensual Anaïs Demoustier (protagonista de la nueva peli de François Ozon) es nuestra particular "Cenicienta", el norteamericano Josh Charles, su supuesto príncipe azul...o más bien morado.

¿Qué es?

Un "Langosta" que da alas

¿Qué ofrece?

Una genialidad simpática e insólitamente desatada, tan necesariamente deprimente y desoladora en su fondo, como alegre y risueña en su forma. Pascale Ferran se pone trascendente y reflexiva, pero a su sutil e inspirada manera, incidiendo su embriagadora mirada en la dificultad que supone en el mundo moderno encontrar un significado a la vida, sea desde las altas esferas o partiendo de la planta baja. Es el caso de Audrey y Gary, cada uno situado en el polo opuesto del otro en lo que al (supuesto) confort y (supuesta) calidad de vida se refiere. Sin embargo, ambos unidos por la incisiva sensación de angustia, asfixia y apatía que les provoca, sea por unos motivos u otros, enfrentarse a su día a día. Ambos comparten esa misma sensación de soledad y desmotivación que les produce transitar tan alienada y deshumanizada vida moderna. Situación tan delicada como extrema, con la que sin embargo, muchos llegarán a sentirse identificados, pero seguramente, también cautivados. Sobre todo, teniendo en cuenta la peculiar fantasía y estimulante filosofía de la que se vale Pascale Ferran para insuflarnos de un estimable chute de energía con el que poder afrontar este socialmente devastado mundo que nos asola hoy día. Vuela libre, vuela alto, es a lo que nos invita, más bien lo que nos posibilita, el inspirado y extravagante imaginario de una mente auténticamente original, erudita y atrevida. Pura y asombrosa delicia.


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