"45 años" lo que el verdadero amor esconde
Tras su exitoso paso por la Berlinale y la pasada SEMINCI, donde sus protagonistas resultaron premiados, llega a nuestras salas la nueva delicia del director de "Weekend", Andrew Haigh. "45 años" cuenta con un barniz de naturalismo poco habitual en el cine reciente que se articula a través de una sutilidad formal, un detallado trabajo de fotografía, rebosante de hermosos matices, donde sus personajes, maravillosamente interpretados por Tom Courtenay y Charlotte Rampling, nos descubren los los secretos más reales (e hirientes) del amor.
¿De qué va?
Solo falta una semana para que Kate y Geoff Mercer celebren el 45 aniversario de su boda. Tienen pensado dar una fiesta y los preparativos van viento en popa. Entonces, Geoff recibe una carta comunicándole que ha sido descubierto el cuerpo de su primer amor, congelado e intacto en un glaciar de los Alpes suizos. Cinco días después, cuando llega el día de la fiesta, puede que ya no quede nada que celebrar.
¿Quién está detrás?
Fue la película del momento en el Reino Unido donde conseguía la mejor media del fin de semana en taquilla tras cierto héroe de comic belga de dudosa sexualidad. También lo fue durante un par de meses en Estados Unidos, donde se dio a conocer en el Festival SXSW. Y desde luego, lo ha sido durante el último año en Filmin, donde no hemos cesado en destacarla como la película gay más importante de la última década. No podía ser otro, Andrew Haigh, director de "Weekend", vuelve a primera plana para confirmarse como un cineasta mayúsculo.
¿Quién sale?
Excepcionales en sus complejas y profundas caracterizaciones, Charlotte Rampling y Tom Courtenay presentan dos de las mejores interpretaciones que habremos disfrutado a lo largo de este 2015. Sus premios a las mejores interpretaciones logradas en la pasada Berlinale, así como el reconocimiento logrado por Rampling a su paso por Valladolid, no hacen más que confirmarlo.

¿Qué es?
“Weekend” en una semana y a los 60. De la fugacidad de dos días de la primera, a la dilatación y resistencia, a lo largo de 45 años, de la segunda.
¿Qué ofrece?
Sobria y elegante, estamos ante otra maravillosa inmersión en la intimidad de un duo, una pareja, que confirma en su director una innata capacidad para extrapolar microcosmos tan distantes y dispares a una misma reflexión, unas mismas inquietudes, lo que al fin y al cabo, marca y distingue el discurso de un verdadero autor. Difícil misión. Sus protagonistas en este caso: dos sesentones británicos a los que, al igual que les sucedía a los treintañeros de “Weekend”, surgen ex-parejas que no dejan de proyectar sombras sobre ellos. Ellos, dos actores de la vieja escuela en abrumador estado de gracia, hacen de “45 años” al igual que lo fue su memorable antecesora, una película realmente única y especial al servicio de un retrato hiriente, pero ante todo sincero y veraz, que pone en crisis la esencia de la vida en pareja, en este caso del matrimonio, incidiendo en la sensación de seguridad que con está unión se busca, independientemente del enamoramiento auténtico y honesto que se sienta y desprenda. Lo que desemboca en un caos emocional que sin embargo, se construye con aplomo sobre elegantes silencios y monumentales elipsis, pero también sobre puñado y medio de diálogos brillantes, aproximaciones singulares a temas que no lo son. Y es que, "45 años" cuenta con un barniz de naturalismo poco habitual en el cine reciente que se articula además, a través de una sutilidad formal, un detallado trabajo de fotografía, rebosante de hermosos matices, donde sus personajes se enmarcan a través de arrebatadores exteriores. Una auténtica delicia. Y ya van dos.
