William Friedkin: el documental convertido en ficción

Autor: Filmin Fuente: Indiewire

¿Deberían flirtear la ficción o el documental? ¿O deberían estar vetados por cuestiones de género de consumar su relación? Si uno es el abanderado de la verdad y de la búsqueda de nuevas perspectivas, el otro se preocupa más de la narrativa, los personajes y la emoción. ¿Es posible su amor? ¿O proceden de dos universos diferentes? Muchos directores de cine han querido jugar con este tabú, sobretodo en el campo del falso documental, pero nadie ha aplicado mejor las técnicas intrínsecas del género como William Friedkin y su obra de ficción. Adelantándonos a la masterclass que dará en Cannes, os presentamos un fabuloso vídeo ensayo que descubre cómo uno de los directores más interesantes que ha parido Estados Unidos navega entre estos polos aparentemente opuestos.

Iniciado en el mundo del documental, como muchos otros directores que más tarde han hecho sus pinitos en la ficción (Ari Folman o Debra Granik), Friedkin ha sentado un precedente para sí mismo en términos estéticos, de desarrollo de personajes y de narrativa. Esta base fundamental de no ficción le ha permitido enseñarnos la verdadera naturaleza de nuestra brújula moral: Es ambigua, corta de miras y siempre cambiante. Sin estas limitaciones, Friedkin no solo ha triunfado como cineasta humanista, si no que también nos ha enseñado su talento natural al invocar en nosotros este sentido de sórdido realismo como pocos directores han sabido transmitir.

Según el video ensayo que os presentamos, cortesía de los chicos de Indiewire y el canal de YouTube Haven Of Singles, "Friedkin es, sin duda, uno de los directores más intransigentes de todos los tiempos" , que ha aprovechado sus días como documentalista para crear algunas de las narraciones más fascinantes y eléctricas de finales del siglo XX.

Desde "French Connection" a "Killer Joe" sin olvidar "Carga Maldita" o "A la Caza", Friedkin ha utilizado su inherente estilo documental para mimetizar los aspectos visuales y la temporalidad del lenguaje de no ficción. Gracias a largas tomas, el uso de la cámara en mano y la utilización de escenarios reales, el aclamado director ha podido conseguir la apariencia y la sensación del cinema verité que habían dominado sus compañeros del mundo documental como los Hermanos Maysles y D.A. Pennebaker. Esa incesante necesidad de capturar la realidad y asimilarla continuamente en el mundo diegético del cine es lo que ha hecho las películas de Friedkin tan tensas, excitantes y provocativas.


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