Una correspondencia de pacotilla con Daniel Castro
Michael Haneke es un aguafiestas y la Moncloa podría ser un musical. Es lo que piensa un guionista y director de cine que trata de insuflarle al país parte de la ilusión que ha perdido en la última década. Su idea es hacer una película sobre los pactos de la Moncloa, y de forma cantada. Nani Moretti o Woody Allen son el espejo en que se refleja, "Mi loco Erasmus", "Obra 67", "Mapa", "El Futuro" o "Gente en Sitios", en la corriente de cine español en la que se enmarca. Es ese otro cine lowcost del que últimamente tanto se habla. Cine underground que surge de los márgenes de la industria a base de transgresora irreverencia, pero ante todo, con humor audaz, desatado ingenio y como es en el caso de Daniel Castro con mucha, más bien, insólita "Ilusión".
A mal tiempo, buena cara. La reveladora ópera prima de Daniel Castro deja atrás la crítica fácil a la crisis sociopolítica, para convertirse en la historia de un creador que desea cumplir su sueño: completar su creación. Un viaje metacinematográfico que aborda el más absoluto drama desde la más deshinibida carcajada. Tremendamente original y desconcertantemente divertida, estamos ante la primera película de la trilogía que Daniel Castro dedicará a la transición española bailada, y que continuará en sus próximas obras "Acción" y "Decepción" (ambas ya en ciernes). La trilogía del anillo ya tiene sucesora, al menos en España.
Es un estreno filmin al que damos la bienvenida con un cariño especial. Como bien ha hecho nuestra amiga y colaboradora Andrea Morán, editora del excelente portal filmin365 (dedicado a publicar reseñas sobre films de nuestro catálogo) lanzándose a "una correspondencia de pacotilla" con Daniel Castro. Tal y como suena. Con ellos os dejamos:
La gran mayoría de las veces que escribo un email me cuesta decidir qué poner en el “Asunto”. El primer correo que le envíe a Daniel Castro -director y actor protagonista de Ilusión- decía algo así como “Una entrevista mirando a cámara”. En su respuesta, sin embargo, hubo una frase que llamó mi atención porque describía exactamente lo que quería proponerle: “Una correspondencia de pacotilla”. Con el asunto actualizado bajo ese nombre, que conserva la idea de intercambio epistolar y añade además cierta dosis de cutrez y fracaso anticipado, nos hemos ido enviando una serie de vídeos en los que yo preguntaba desde mi sofá y Daniel contestaba desde su salón.
No se sabrá cuánto del que responde es el verdadero Daniel y cuánto su personaje (o el personaje del director haciendo de personaje) y mejor así, más divertido seguirle la corriente al juego de los álter ego, más fácil hablar en broma (y en serio) del cine y de la televisión en España.
Cuando estudiaba la carrera de periodismo siempre me recomendaron huir de los cuestionarios pero esta entrevista a distancia tiene su razón de ser. La idea consistía en mimetizarse con la propuesta de Ilusión en la que sus personajes leen mirando a cámara los correos electrónicos que se envían entre ellos (hasta Haneke llega a ser destinatario de uno). Si hace una semana el blog sufría un ramalazo melancólico en torno a las cartas fílmicas, con esta correspondencia hoy no puedo más que declarar mi amor por los correos electrónicos y los archivos adjuntos. Es gratificante dar con una persona como Daniel, descubres que el título de su película también describe su actitud.