"Un amor de verano" amando el feminismo

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Se la ha llamado la justa sucesora de "La Vida de Adele", una película que recupera el espíritu liberado de la obra de Abdellatif Kechiche y lo traslada a la transformadora y feminista Francia de los años 70. Ganadora en el Festival de Locarno del Variety Piazza Grande Award, también fue la película más vista del último My French Film Festival, donde los usuarios de Filmin ya la disfrutaron bajo el nombre de "Estío". Ahora, los compañeros de Golem se lanzan a su distribución en cines y nosotros solo podemos desearles la mejor de las suertes con una película como pocas se hacen, excelente en estos populistas tiempos que corren y con una fecha inmejorable para su estreno. Orgullo, jamás miedo. 

¿De qué va?

​1971, Delphine tiene 23 años. Hija de un campesino, parte hacia París para ser económicamente independiente. Carole es parisina, tiene 35 años y tiene a Manuel como compañero mientras vive activamente los comienzos del feminismo. Cuando Delphine y Carole se encuentran, su historia de amor transforma por completo sus vidas. Pero Delphine tiene que volver a la granja. Carole la sigue. Allí deberán afrontar otra realidad.​

¿Quién está detrás?

Cuenta Catherine Corsini que su pareja, productora de cine, le llamó hace tres años desde Cannes para contarle que había visto una película maravillosa y con numerosos paralelismos con el guión que estaba escribiendo. La película era "La Vida de Adele", que se alzó como absoluta vencedora en aquella edición, y el guión era "Un amor de verano". ¿Quién querría financiar ahora una película tan similar? Por suerte, ni directora ni productora se amedrentaron (y es que suficiente pocas historias lésbicas hay ya) y sacaron adelante el proyecto gracias a la ayuda de Canal+. Corsini no es ninguna amateur y en Filmin contamos con otras grandes películas de su filmografía anterior, como "La Répétition", otro poderoso retrato lésbico con su inconfundible sello propio. 

¿Quién sale?

La veterana Cecile de France demuestra sus tablas cargando con el papel de la persona aparentemente madura de la relación, algo que le valió una merecidísima nominación al Premio César en la categoría a Mejor Actriz. No le queda muy detrás la novata Izïa Higelin, que derrocha talento y naturalidad a su lado. Ambas se funden en una sentida relación que poco tiene que envidiar a la química de Adele Exarchopoulos y Lea Seydoux


¿Qué es? 

Un recordatorio perfecto de la importancia del feminismo. Antes, ahora y siempre. 

¿Qué ofrece?

Qué pocas películas lésbicas se hacen, y qué difícil que representen de forma fidedigna la realidad de la homosexualidad femenina. La falta de recursos e interés por retratar a las mujeres se suman a la cuestión de la diversidad sexual, con lo que tenemos un combo perfecto para que esta industria de corte patriarcal dé luz verde a tan escasas películas de esta índole. "Un amor de verano" es una película a celebrar en estos tiempos que corren. Con un populismo xenófobo, homófobo y misógino en auge, una obra que reinvidica el feminismo y los numerosos progresos que consiguió la izquierda el pasado siglo es algo tan necesario como valiente. Que "Un amor de verano" haya debido enfrentarse a la censura de su póster en Francia y que "La Vida de Adele" o "Tomboy" hayan sido reclasificadas para mayores de 18 años es un síntoma de que algo va muy mal en nuestra Europa. Cuando la representación de la homosexualidad, tanto masculina como femenina, solo es concebida en las mentes de los conservadores como algo que, indisolublemente, incluirá sexo y depravación, estamos consintiendo que muestras de amor y afecto sean denigradas en pos de la normativa heterosexualidad, siempre tan pura y limpia. 

Y si hablando de muestras de amor en el cine, hay que alabar sin duda el retrato del sexo que muestra "Un amor de verano", superando ampliamente a su contrapunto francés, eterna comparativa, "La Vida de Adele". Una de las grandes diferencias entre las dos películas es que Kechiche jamás quiso ser un fiel representante del verdadero sexo lésbico. Como bien dejó claro a través de uno de los personajes, su alter ego cinematográfico, los hombres son incapaces de comprender el orgasmo femenino, y en su ignorancia, lo contemplan desde lejos, con admiración, con distancia, idealizándolo. Los cuerpos de Adele y Emma son puras esculturas clásicas, demasiado perfectos, fuera del alcance de cualquier hombre. "Un amor de verano" se sitúa en el lado opuesto del espectro. Su representación es tan natural como real y los cuerpos se alejan de cualquier idealización. La película de Corsini es un grandisimo y consecuente retrato feminista, mucho más necesario para la comunidad que la idealizada vida de Adéle de Kechice. Una obra a celebrar que llega en el mejor momento posible. Y esperemos que no sea tarde. 





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