Tras "Keep the lights on", llega "Love is Strange"
Para el día de San Valentín nada mejor que el ramo de flores en el que no queda ni un pétalo pero sí todas las espinas. La historia de una pareja (de hombres, sí) en guerra durante diez años contra el incansable Desamor. Sin artificios, sin subrayados melódicos, sin grandes momentos de esplendor, "Keep the Lights On" es un ejercicio naturalista, doloroso y magistral del tercer acto de dos treintañeros que bien podría ser vista como el reverso natural de "Weekend". Una hablaba de la fugacidad, otra de la resistencia. Dos crónicas del naufragio de nuestro tiempo, dos películas necesarias que devuelven al cine su condición de guía y que hoy encuentran continuidad en su edad madura con "Love is Strange".
Así es. Ira Sachs, director de la abrumadora "Keep the Lights On", vuelve al ruedo con la historia de dos neyorkinos sesentones gays que deciden contraer matrimonio tras 38 años de relación. Ellos son Alfred Molina y atención, nuestro venerado y añorado John Lithgow. De ellos afirma su propio director que "he dado con dos actores cuyos mejores trabajos nos los han brindado interpretando personajes gays". De ella, que "es una película verdaderamente dulce". Los pétalos brotan, ¿desaparecerán las espinas?. Aún en fase de rodaje, esperamos con ansia un deseado estreno en la próxima Berlinale previo paso por Sundance. Ojalá llegue.