"The Tribe" señalada por una de sus protas

Autor: Filmin Fuente: Filmin (vía Vice)

"The Tribe" es tan única en su especie que se presenta como la primera ficción en la historia del cine interpretada en su totalidad por sordomudos, hablado de principio a fin en el lenguaje de señas, sin subtítulos ni música de acompañamiento alguna. Y aunque lo parezca, no hablamos precisamente de un documental social, más bien de una salvaje y sobrecogedora high school movie en la que el crimen y la violencia sacuden sin miramiento alguno. En definitiva, uno de los grandes peliculones que ya pudimos disfrutar en el pasado Atlántida Film Fest, cuyo triunfal estreno en USA posibilitó que nuestros amigos de Vice entrevistaran en lenguaje de señas, como no podía ser de otra manera, a una de sus protas, Yana Novikova. No contentos con ello, gracias a los compañeros de New York Times, os brindamos además la anatomía de su escena cumbre, sin duda alguna una de las más memorables que pudimos disfrutar el pasado año.

De ella avisamos con absoluta primicia a nuestro paso por el Festival de Cannes del pasado año. Con 3 premios en el saco (entre ellos el de Mejor Película), "The Tribe" arrollaba de forma absolutamente merecida en la Semana de la Crítica, previo paso a triunfar en los principales festivales a lo largo y ancho del planeta. ¿Que esperar de ella?

¿De qué va?

El joven sordomudo Sergey ingresa en un internado especializado en alumnos sordomudos. En este nuevo lugar tiene que encontrar su camino a través de la jerarquía que rige una red de crimen y prostitución, la Tribu. Al tomar parte en una serie de robos se ve en una posición cada vez más alta dentro de la organización. Pero cuando conoce a una de las concubinas del Jefe, Anna, rompe todas las reglas no escritas de la Tribu.

¿Quién está detrás?

Un nombre tan difícil de pronunciar como imprescindible de revelar. El ucraniano Myroslav Slaboshpytskiy irrumpe con un debut tan memorable como épico. Dará que hablar.

¿Quién sale?

Un elenco formado en su totalidad por actores sordomudos no profesionales. Ellos son: Grigoriy Fesenko, Yana Novikova, Rosa Babiy, Alexander Dsiadevich, Yaroslav Biletskiy, Ivan Tishko, Alexander Osadchiy, Alexander Sidelnikov y Alexander Panivan. Todos ellos se salen, y sin mediar palabra.

¿Qué es?

La mejor película proyectada en el pasado Festival de Cannes, que también es una de las mejores high-school movies jamás rodadas, uno de los debuts más imponentes y únicos de los últimos tiempos, y será también una de las películas más brutales y controvertidas del año. Lo tiene todo. Y como referencia, solo se me ocurre la excepcional "Harmony Lessons".

¿Qué ofrece?

Lo nunca visto. Un debut mayúsculo que viene propulsado por un ejercicio de dirección que se antoja tan portentoso como prodigioso, formalmente tan complejo y contundente, como argumentalmente despiadado e inclemente. "The Tribe" sigue de forma detallada y minuciosa la inmersión de un nuevo estudiante sordomudo en la red criminal de su nueva escuela. Desde sus primeros pasos hasta llegar a las altas esferas. Como si fuera "Un Profeta" vamos, pero sin verbalizar una sola palabra ni hacer sonar una sola nota de música, a lo largo de las dos horas y cuarto que dura tan majestuosa y depravada película.

Plasmada a través de imponentes planos secuencia, de extraordinarios y elegantes movimientos de cámara, estamos ante un thriller que no muestra un solo atisbo de piedad ni compasión hacia el espectador, a quien constantemente sacude tanto o más, que a su alienada y temeraria tribu. La incomunicación, el aislamiento o la exclusión, azotan un microcosmos tan hastiado como traumado. El de un grupo de sordomudos cuya discapacidad les ha llevado al más arrinconado margen de la sociedad, y claro, aprenden rápido la lección. No estamos en el planeta de los simios, pero si en el de los sordomudos. Ellos son los amos y señores del mundo en que se mueve "The Tribe".

El resultado de tan insidioso punto de partida nos lo muestra con aplomo la rotunda y redonda ópera prima del ucraniano Myroslav Slaboshpytskiy, que bien podría ser la obra cumbre de cualquier experimentado director. Su irrebatible puesta en escena, su insondable intelecto, su penetrante rigor psicológico y enriquecedora lección social, hacen de esta inevitablemente provocativa y extremadamente agresiva high school movie, una de las grandes sorpresas que nos deparó esta última edición del Festival de Cannes y probablemente, que el año nos deparará. Solo le faltó competir en Sección Oficial. La Palma de Oro podría haber sido suya. Y todo a base de gestos y señas. Menuda es. Única y brutal.

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