"Somos lo que somos" déjame salir

Fuente: Joan Sala (filmin)

Un hombre de mediana edad y gesto adusto aparece muerto en medio de una calle desierta. Es el padre de una familia nada disfuncional formada por mujer y tres hijos cuya vida cobra una nueva y terrible dimensión tras la muerte de su líder natural. Y no, no es que la familia, cuando tan peculiar personaje vivía, fuese de lo más normal pues desde que el tiempo es tiempo unos y otros se habían dedicado a comer carne, pero carne de humano, o, mejor dicho, carne de humano muerto que hacía media secuencia estaba vivo. 

Era el contundente comienzo de "Somos lo que hay", debut del mexicano Jorge Michel Grau que Jim Mickle hace suyo con este sólido y feroz remake.

¿De qué va?

Nos trasladamos de México a la provincia de Nueva York, donde unas chicas se han quedado huérfanas de madre. Deberán cuidar de su hermanito y, sobre todo, perpetuar las excéntricas costumbres del padre.

¿Quién está detrás?

Un nuevo pope del género. Jim Mickle, director de la prometedora "Stake Land" (ver online) de la retorcida y rompedora "Frío en Julio", se lanza al remake de "Somos lo que hay".

¿Quién sale?

Rostros no tan conocidos aunque si cumplidores y efectivos como los de Bill Sage, Ambyr Childers y Julia Garner.

¿Qué es?

"Déjame Entrar" en versión caníbal

¿Qué ofrece?

"Somos lo que somos" es una prueba más de que el cine de género todavía es capaz de manufacturar obras de calado y de largo alcance sin caer en la autocomplacencia, lejos de los manidos efectismos. Sus principales armas: un guión y una cámara que observan y sugieren pero no manipulan ni tampoco inciden, que se adentran desesperanzados pero firmes en la miseria de un ambiente marginal a la espera de la tragedia. Aqui es donde se detiene el sólido remake de Jim Mickle, en personas marcadas por un ceremonioso instinto animal cuya sensibilidad humana choca frontalmente con su lado más salvaje. Si estamos, o no, ante una clara alusión metafórica al estado de putrefacción moral que sufre la sociedad yanqui a día de hoy, sería mi primera pregunta en caso de entrevistar al director. Por lo demás, muchas son sus virtudes, como su capacidad para situar una trama aterradora en un predominante contexto social, siendo capaz de poner en tela de juicio el  instinto humano, supuestamente civilizado. Lo hace con un estilo austero, rotundo, penetrante y desgarrador, pero también categóricamente accesible. Un thriller con mucho empaque que al igual que su antecesora, o mismamente "Déjame entrar", vuelve a demostrarnos que el cine de terror también puede ser buen cine social. Estamos ante una buena muestra de género, además de un ejemplar remake, que introduce pequeños pero sugerentes cambios en su trama. Emepezando por la madre y no el padre. Por ellas y no por ellos. Todos a la mesa.

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