"Refugiado" huyendo de su enemigo
Probablemente estemos ante el mejor retrato de la violencia de género jamás plasmado en la gran pantalla. "Refugiado", hoy estreno en filmin, es un intenso thriller así como una penetrante muestra de terror social, un portentoso ejercicio de cámara que es ante todo, una audaz y reveladora metáfora política que retrata la disolución familiar ¿y de un país entero? a manos de esa lacra denominada violencia ¿o mismamente dictadura? Para dar y tomar.
¿De qué va?
Matías es un joven de 7 años que, al regresar a casa de una fiesta de cumpleaños se encuentra a su madre, Laura, inconsciente en el suelo. Cuando Laura recupera la consciencia decide escapar con su hijo a un refugio para mujeres maltratadas. Allí pasarán 48 horas hasta que Laura decidirá rehacer su vida en otro lugar. A través de los ojos del joven Matías descubriremos su escapada y cómo todo lo que él conocía se convierte en algo peligroso mientras Laura busca un lugar seguro donde vivir.
¿Quién está detrás?
Es probablemente uno de los nombres más emergentes y estimulantes del momento en el panorama latinoamericano. El argentino Diego Lerman se dio a conocer en la Quncena de los Realizadores de Cannes con su ópera prima. "La mirada invisible" es una miráda perversa, una mirada metafórica, una mirada tan oscura como estimulante sobre la dictadura y el comportamiento de la sociedad que la sufre. Una sociedad que en este caso, queda exclusivamente representada por los alumnos de una 'excitante' escuela mientras que, por descontado, el poder dictatorial queda en mano de los profesores. Con "Refugiado", su segundo film, sigue la senda metafórica, hiriente y siniestra para lograr aún si cabe, una película más redonda. Y mira que la anterior ya lo era.
¿Quién sale?
Julieta Díaz y Sebastián Molinaro al servicio del verdadero protagonista de la película: la cámara.

¿Qué es?
"Durmiendo con su enemigo" levitando sobre una intrépida metáfora política y sustentada sobre un brutal ejercicio de cámara.
¿Qué ofrece?
"Refugiado" es un apabullante, más bien acongojante, ejercicio de cámara, que es a ratos un desgarrador drama, a ratos un intenso thriller y ante todo, una contundente muestra del más escalofriante y pesadillesco terror social. Intensa, adusta y violentamente penetrante, la nueva película de Diego Lerman percibe y siente la violencia de género desde la mirada infantil, demostrando la sutilidad y audacia necesaria como para obviar todo posible registro explícito del empleo de la misma. En "Refugiado" la violencia se intuye y sugiere a través de un prodigioso empleo del fuera de campo y se sustenta sobre el desarrollo de una trama tensa y febril.
Definida por el propio director en la imperdible entrevista que le dedican nuestros amigos de Cinema ad Hoc como una "road movie doméstica", el segundo film de Diego Lerman se embarca en un trayecto cuya meta no es otra que la disolución familiar a manos de la violencia. Un estigma, una devastadora lacra, que mismamente podría ser aplicable a la disolución idiosincrática de un país históricamente sacudido por la dictadura. Profundidad temática que eleva aún más si cabe el valor cualitativo de una obra tan políticamente valiente como técnicamente portentosa, tan asfixiantemente siniestra y demoledoramente opresiva que inevitablemente, más bien obligatoriamente, resulta hirientemente memorable. Y es que, como bien nos adivierte su título, no hay otra posible salvación que no sea el refugio y la fuga ante semejante(s) mal(es) endémico(s). Con el corazón en un puño y sin respiro, así la vivimos. Avisados estáis.
