"Proxima" mamá astronauta

Autor: Gerard Cassadó Fuente: Filmin

"Proxima" mamá astronauta

La conciliación familiar alcanza dimensiones galácticas en este medido drama en el que Eva Green encarna a una astronauta que viaja al espacio y debe dejar su vida familiar en la Tierra. "Proxima" llega a nuestros cines de la mano de Syldavia Cinema.

¿De qué va?

De pequeña, Sarah soñaba con viajar al espacio. Ahora es su hija Stella quien cuelga recortes de diario con su fotografía en su habitación. Y es que Sarah va a formar parte de la primera expedición humana que pondrá un pie en Marte, y en Rusia hasta venden imanes de nevera con su cara. Probablemente Stella preferiría no tener que separarse de su madre tanto tiempo. Y durante las largas semanas de entrenamiento, en las cuales su contacto ya va a reducirse con severidad, no podrà evitar hacérselo notar a su madre, quien a parte de hacerse respetar en un mundo de hombres, deberá soportar ese peso sobre sus hombros. 

¿Quién está detrás? 

A pesar de que ninguna de sus dos películas anteriores ("Augustine" y "Disorder", disponible esta última, eso sí, en Filmin) llegó a pasar por los cines de nuestro país, el nombre de Alice Winocour nos es familiar porqué fue guionista de "Mustang", de Deniz Gamze Ergüven, premiada en Cannes y nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa. Precisamente todos los excesos melodramáticos de aquella película están bastante corregidos en "Proxima", película que amplía el discurso feminista con mucha mayor mesura. 

¿Quién sale?

Eva Green, la actriz que enamoró a toda una generación de hombres y mujeres melancólicos gracias a su papel en "Soñadores", y que ha hecho de todo en el cine, desde ser Chica Bond a trabajar con Tim Burton, es la protagonista absoluta de un film que le exige tanto a nivel emocional como físico, pese a ser este un drama francés y no un actioner hollywoodiense. Le acompaña Matt Dillon con un personaje que amenaza con ser el macho alpha de la estación espacial pero que por suerte acaba siendo menos plano y obvio de lo que se podría temer al principio. A destacar la joven y semidebutante Zélie Boulant en el papel de la hija de Green. 

¿Qué es? 

El reverso en clave femenina de "First Man" + la serie de Filmin "Home Ground"

¿Qué ofrece?

"Sarah viene de Francia. Y será una suerte tenerla cuando estemos allí arriba porque las francesas cocinan muy bien". Con esta desafortunada frase el personaje de Matt Dillon presenta ante sus compañeros a a la nueva tripulante en la expedición que va a viajar a Marte. Es posiblemente uno de los pocos subrayados en el discurso de género que "Proxima" se permite, pero ilustra muy bien cuál es el tema principal de la película: una mujer empieza siempre con handicap frente a sus compañeros en nuestro sistema heteropatriarcal. El entorno elegido es original (no es la aeronáutica terreno frecuente de mujeres protagonistas, más allá de "Gravity", de Alfonso Cuarón), pero el discurso no difiere del de producciones como "Home Ground", la serie sobre la primera mujer entrenadora de un equipo de fútbol masculino de élite. 

Sarah no es solo mujer, también es madre de una niña pequeña. Y eso hace aun más complejo el debate interior para una protagonista que tendrá que elegir -pues la conciliación es imposible- entre cumplir su sueño o permanecer al lado de Stella, en una edad compleja y con problemas en la escuela. Si Sarah fuese un hombre, ningún dilema así podría sustentar la película, tal y como demuestra la naturalidad con la que sus propios compañeros de viaje afrontan el alejarse de sus familias.

"Proxima" comete probablemente su principal error al romper con la unidad de su punto de vista narrativo. Durante el largo periodo en el que Sarah y su hija están separadas (la niña viviendo con su padre, la madre preparándose para viajar a Marte), Winocour nos muestra en algunas escenas breves a Stella a cientos de kilómetros de su madre, pese a que esta no puede verla. Parece un problema menor, pero molesta por innecesario (las escenas citadas no aportan nada) y por romper con la coherencia interna del film: Sarah vive en la agencia espacial en un mundo regido por estrictas reglas, pero la película no es igual de obediente con las suyas.

En su haber, la película no fuerza jamás las emociones. La banda sonora de Ryuichi Sakamoto es transparente (casi siempre, lo mejor que puede decirse de una banda sonora) y el film presenta su tesis sin necesidad de distorsiones (los personajes masculinos no son malos, solo son hombres) ni grandes aspavientos. El homenaje final de los títulos de crédito reformula el espíritu del "me too", pues aquí las mujeres no son víctimas sino heroínas en un mundo que no fue pensado para ellas.






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