Naranjas, frío y cine independiente para Sundance 2013

Fuente: Víctor Sala

Naranjas, frío y cine independiente para Sundance 2013

Al entrar en los Estados Unidos, los siempre amables agentes de la autoridad, revisan tu equipaje como si tú no estuvieras delante. De la mochila con: peligrosa ropa térmica, puntiagudo cepillo de dientes, explosivo cargador de móvil y afilado boli para marcar películas en el programa, el uniformado policía decide detener a... dos naranjas. ¿Por qué el agente decidió que las naranjas no pueden entrar en el país de Barack Obama? ¿Qué tienen de peligrosas dos naranjas? ¿Qué puede parecer más inofensivo que una naranja? La respuesta a semejantes preguntas, será contestada en el desenlace... de mientras, disfruten del nudo.

A 700 millas de Hollywood, rodeados por montañas nevadas y resorts de esquí, un irreductible grupo de hipsters, actores y cineastas sobreviven mostrándose piezas atípicas que no comulgan con lo que la industria les pide.

Sundance continúa presentándose como un festival no comercial, a pesar del presentimiento, que ha ido en aumento durante los últimos años, que el tono no comercial es sólo la puesta en escena para hacerlo más comercial. ¿Pero, qué es más moderno que venderse como no comercial, para hacerlo aún más comercial entre los modernos? Síntomas posmodernos de nuestros tiempos.

Los posmodernos, por eso, tuvieron que soportar las bajas temperaturas y las calles nevadas. Gente enfundada en chalecos, botas de montaña, y gorros de lana, contrasta totalmente con la imagen habitual del “glamour” de los festivales más cotizados. Pero en el gélido aire de Utah se respira una energía y una solidaridad, quizás difundida por la ridiculez de algunos gorros de lana o de los jerseys que dicen “regalo de navidad del 95”, aunque seguramente este optimismo proviene de los voluntarios que, a cada esquina, recomiendan con una sonrisa, películas, restaurantes o qué bus coger para llegar temprano al “Egyptian Theater”.

Buses gratuitos bombeando a los espectadores por todas las arterias de Park City, llenándolas de feroces espectadores con sed de cine independiente. Un público más bien de avanzada edad, generalmente vinculados a la industria, y que con los pases colgados en el cuello hacen colas y más colas para cumplir con los ajustados horarios. En estas colas es usual que desconocidos interrumpan las conversaciones de la gente de al lado, para recomendar la película que será la sensación del festival. Las colas y los buses son los centros neurálgicos de la relación social del festival, y el mejor punto para descubrir la joya escondida en la densa programación.  

Películas atrevidas, ficción intimista, experimentos bizarros, animación, cortometrajes... completan una selección excelente del llamado cine independiente. Un cine que da su pistoletazo de salida en Sundance a la espera de conquistar otros festivales en el mundo. Es el caso de “Touchy Feely” de Lynn Shelton, que se ha convertido en la niña bonita del indie americano, después del éxito de “El amigo de mi hermana”. O de “Before Midnight” de Richard Linklater, con interpretaciones sublimes de Ethan Hawke y Julie Delpy.

Pero si Sundance destaca por algo, es por su selección de documental. La No-ficción encuentra un lugar misteriosamente acogedor en la montañas mormonas  de Utah. “99% - The Occupy Wall Street Collaborative Film”, “Citizen Koch”, o “We steal secrets” de Alex Gibney sobre Wikileaks, dan una idea de que el documental más político encuentra aquí su gran escaparate. Así como también es una muestra del mejor documental musical. “Twenty feet from Stardom” que sigue la vida de los olvidados coristas durante las giras de las grandes bandas de la música, o “Sound City” donde Dave Grohl muestra su pasión por hacer música a través de la historia del estudio de grabación donde grabó el disco que le cambió la vida: Nevermind, de Nirvana.

En la extensa programación de este año, sólo encontramos presencia española en una coproducción de TVE y TV3: “Google and the World Brain”. Un magnífico documental de Ben Lewis donde reflexiona sobre el macroproyecto de Google de crear una biblioteca digital, escaneándo todos los libros del planeta. ¿Creando la torre de Babel, Google se comporta como una entidad verdaderamente altruista o tiene algún interés oculto? La pregunta está echada…

Es sorprendente que la mayoría de las producciones seleccionadas sean de bajo presupuesto y que, en cambio, para visitar Park City se necesite un alto presupuesto. Un sinsentido de apartamentos caros, entradas caras y fiestas privadas, que por mucho dinero que tengas, no aparecerás en la lista, a menos que conozcas a la gente adecuada (ya sea James Franco o Joseph Gordon-Levitt). 

Acabando el segundo acto, y empezando el tercero, volvemos al enigma de las naranjas requisadas. Por mucha teoría conspirativa, que nos explicase un George Bush cualquiera sobre el ácido cítrico, no convencería ni al guionista con más Razzies de la historia. La razón yace mucho más adentro de la conciencia americana, y proviene del séptimo arte. El oculto motivo, se esconde en esa obra maestra llamada “El Padrino”, y que con sus naranjas ponía en alerta al espectador que en la siguiente escena... habría tiros y vendetta.

Sabiendo lo cual, agradezco al agente que sea un fiel seguidor de Coppola y me apartara del riesgo de posibles tiroteos. Nunca se sabe cuándo el tío Sam le apetece hacer pruebas de tiro... El único inconveniente de la pérdida de las naranjas fue un catarro muy fuerte. La Vitamina C es necesaria, pero más necesaria aún es la seguridad nacional. Al menos eso dijo el agente.

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