"Maravilloso Boccaccio" cinco cuadros de amor

Autor: Javier Acevedo Fuente: Filmin

La resaca de Sant Jordi aún se deja notar en las salas de cine de nuestro país. Los maestros del celuloide y de la literatura universal se niegan a que la rosa termine por marchitarse y por eso los hermanos Taviani nos ofrecen una propuesta insólita con "Maravilloso Boccaccio", su adaptación personalísima del Decamerón de Giovanni Boccaccio. Los relatos del ilustre de las letras en italiano se alían con la veteranía de la filmografía de Paolo y Vittorio Taviani para ofrecer al espectador una experiencia cinematográfica que oscila entre la dramaturgia más visceral y el homenaje al arte pictórico. A sus casi 90 años, ambos autores firman la que quizá sea su película más personal y arriesgada y continúan la senda que les hizo merecedores del  Oso de Oro. 

¿De qué va?

El film se erige ante todo como una obra que aspira a reflejar en imágenes el espíritu de la obra cumbre de Boccaccio. El Decamerón consagró la prosa en italiano y supuso un hito de la literatura universal en su afán de captar el ambiente de declive espiritual acontecido durante el apogeo de la peste negra en la Florencia de 1348. "Maravilloso Boccaccio" no constituye, por lo tanto, una reformulación de la obra original, y ni siquiera transgrede las coordenadas de espacio y tiempo. Los hermanos de Taviani esculpen la imagen con los cuentos de Boccaccio, reuniendo a esos diez jóvenes que se conocen en la iglesia de Santa María Novella y que deciden huir a la campiña florentina, idealizada por el propio Boccaccio como un locus amoenus. Esos jóvenes comenzarán a narrar cuentos y relatos donde el amor será el protagonista absoluto, y es ahí, en la confluencia entre texto e imagen, donde los Taviani brillan como narradores de un cuento universal.

¿Quién está detrás?

Los hermanos Taviani, referentes absolutos de la cinematografía italiana y europea. Ambos realizadores retoman la senda de la adaptación literaria que les valió el aplauso unánime de la crítica en "César debe morir", donde el espíritu de Shakespeare inundaba una prisión italiana de nuestros días. "Maravilloso Boccaccio" es una vuelta a una fórmula más convencional y aséptica en apariencia, la de la adaptación fideligna del original de Boccaccio, pero los Taviani hacen suyo el texto para firmar un trabajo que reconstruye en imágenes el ambiente de desesperación de la Florencia medieval. Un film de pura inspiración, donde la dirección actoral y la narración audiovisual desgranan las pasión amorosa en una miríada de registros con la juventud como protagonista. 

¿Quién sale?

Un reparto coral donde todos sobresalen y ninguno desentona es quizá, el gran mérito de la película junto con una dirección tan arriesgada como firme. Soberbio Lellio Arena en el cuento donde da vida a un padre megalómano. Riccardo Scamarcio entregado como amante dispuesto a revivir a su amada enferma y Flavio Parenti mostrando los resortes que mueven la locura y la ignorancia. Sin olvidar a las siete actrices, juventud en la campiña florentina. Una de ellas, Miriam Dalmazio como Fiammetta, la supuesta amada de Boccaccio, la Beatriz de Dante o la Laura de Petrarca.

¿Qué es?

La confluencia entre el espíritu renovador de Boccaccio y la capacidad de los Taviani para dar color y forma a la palabra. Una recopilación de tópicos literarios que arrebatan la imagen, el dum vivimus, vivamus, canto a la vida efímera, y el furor amoris de las pasiones que ciegan la razón. Los Taviani recogen el testigo de narradores en los tiempos de la ruptura del relato, emulando al Miguel Gomes de "Las mil y una noches", tomando la dramaturgia de Rita Azevedo en "La venganza de una mujer" con un homenaje a la pintura no visto desde "El molino y la cruz".

¿Qué ofrece?

Una narración enmarcada, protagonizada por diez jóvenes que huyen de la Peste Negra, y cinco relatos narrados a través de la mirada de la juventud. En estos relatos se acumulan los lugares comunes y los tópicos latinos, desde el amor imposible, pasando por los celos, la locura o el deseo. Los Taviani emulan a Boccaccio con una película inmanente al espíritu de la obra original. El carácter teatral de la puesta en escena eleva la dirección de actores y consagra a la imagen como eje vertebrador de la narración a través de unas transiciones entre relatos auténticamente prodigiosas. De este modo, la mirada exacerbada de Bocaccio sobre el amor, la pasión y el deseo se une a la policromía de Masaccio trazada en planos de una belleza estática.

Naturalmente, los Taviani se integran por méritos propios con "Maravilloso Boccaccio" en la lista de próceres de la cinematografía italiana que se atrevieron a emplear a Boccaccio para grabar a celuloide los devaneos del alma humana. "Boccaccio 70" reunió a Monicelli, De Sica, Visconti y Fellini, cuatro gatopardos de la historia del cine que elucidaron a través de la sátira irreverente el espíritu de Bocaccio en su tiempo. Pasolini hizo lo propio con "El Decamerón", donde no hace falta decir que el erotismo y los laberintos de la pasión encontraron en la poesía cruda del director un eco maravilloso. Ahora, los hermanos Taviani usan la obra para ofrecer un viaje hacia el verano de la juventud, donde ni la muerte puede tapar los ojos curiosos de quienes gozan el carpe diem. "Maravilloso Boccaccio" es un ejercicio de estilo, donde la palabra de Boccacio maravilla por medio de la imagen, grande en su espíritu y pequeña en la intimidad del sentimiento que intenta atrapar. Los Taviani nos entregan un relato universal, donde la pintura traza la más apasionada policromía sobre las consecuencias del amor. 

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