"Los Caballos de Dios" donde nace el yihadismo

Fuente: filmin

Ganadora de la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid, "Los Caballos de Dios" por fin se estrena en cines en nuestro país gracias a los compañeros de Wandavision. Una obra de profundo calado que se inspira en los ataques terroristas de Casablanca, y se centra en cuatro de los jóvenes que decidieron quitarse la vida esa noche. Pero la historia jamás es en blanco o negro, al igual que nunca nadie nace mártir. 

¿De qué va?

Inspirada en los ataques terroristas el 16 de mayo de 2003 en Casablanca, "Los Caballos de Dios" cuenta la historia Yashin un niño marroquí de 10 años que vive con su familia en el barrio de chabolas de Sidi Mumen en Casablanca. Su madre, Yemma, lleva a la familia de la mejor manera que puede. Su padre sufre una depresión, uno de sus hermanos está en el ejército, otro es casi autista y el tercero, Hamid de 13 años, es el jefe del barrio y protector de Yashin. Con el paso de los años, Hamid es arrestado y pasa dos años en prisión. La persona que saldrá de allí será muy diferente al matón que entró. Convertido en un fundamentalista religioso, convence Yashin y sus amigos para que se unan a sus "hermanos". 

¿Quién está detrás?

Nabil Ayouch se va haciendo un hueco en la cinematografía marroquí sin prisa pero sin pausa. Su ópera prima le convirtió en uno de los elegidos para representar a los Oscars en su país. Con "Los Caballos de Dios"  ha conseguido alzarse con la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid y participar en la Sección Oficial de Un Certain Regard en Cannes.

Los atentados en ese fatídico 16 de mayo en Casablanca le afectaron profundamente por su vinculación con el barrio de chabolas de Sidi Mumen, donde después llegaría a rodar un cortometraje documental de 16 minutos que intentaba arrojar luz sobre esa incógnita sin solución que es que cuatro chicos de veinte años decidan volarse por los aires. Sintiendo que no había hecho suficiente como cineasta, decidió hacer un largometraje de ficción en el que explorar las dudas, contradicciones y vidas de estos cuatro chicos que más que asesinos fueron unas víctimas más del fundamentalismo islámico. 

¿Quién sale?

Un elenco de actores primerizos en el que destacan sus dos protagonistas, los hermanos Yashin y Hamid, tanto en sus versiones adultas como infantiles. Los cuatro amigos consiguen fundirse con el entorno marginal de Casablanca y hacer creíble su conversión al fundamentalismo islámico. Cabe destacar también la actuación de Hamza Souideq, Nabil en el film, que con gran sutileza consigue mostrarnos su amor inconfesable por Yashin en un mundo donde la homosexualidad continúa vetada. 

¿Qué es? 

Paradise Now + Cuenta Conmigo 

¿Qué ofrece?

Un poderoso relato que expone la hipocresía de esa secta autodestructiva llamada fundamentalismo islámico que ha decidido llevar la yihad al mundo hasta sus más extremas consecuencias. Al Qaeda, el Estado Islámico, todos se han armado con los mismos argumentos para lavar el cerebro a miles de jóvenes que se prestan sin miramientos para ser su carne de cañon en una guerra que parece no tener fin y que está alimentada por dos bandos, uno liderado por Estados Unidos y otro por el Islam. "Los Caballos de Dios" se centra en los atentados que tuvieron lugar en Casablanca en 2003, dos años después de que las Torres Gemelas de Nueva York cayeran y en pleno auge del grupo terrorista Al Qaeda, que encontró en la respuesta estadounidense la excusa perfecta para seguir perpetuando atentados y adheriendo gente a su movimiento.

Muchas de estas personas procedían, y proceden, de las clases más bajas de la sociedad, mentes maleables que tan solo han experimentado la pobreza y a quien estos líderes les dieron la oportunidad que nunca nadie les brindó, aunque esta implique un "glorioso" sacrificio al final. La misma historia que nos expone la película, cuatro amigos, cuya vida era invisible para los acomodados dirigentes que permanecían en Casablanca, que vivían, y viven, en el lujo de la ciudad mientras a pocos kilómetros un millar de su población queda olvidada en chabolas de las que pocos saldrán. Nabil Ayouch le da a estos jóvenes la oportunidad que le debió dar su gobierno, no los dirigentes de Al Qaeda. Una oportunidad para explicar los motivos, para que no lo veamos todo en blanco o negro, para que tengamos la capacidad de expiar nuestros errores y enfrentarnos a este problema con otro enfoque, que escape de la violencia y abrace el diálogo. Que, en definitiva, nos humanice en un mundo en el que todos nos hemos convertido en salvajes. 

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