¿La primera peli sobre porno realmente honesta?

Fuente: Flavorwire

Joseph Gordon-Levitt protagoniza su ópera prima como director, y lo hace metiéndose en la piel un particular Don Juan de nuestros días que prefiere darle al porno, a montárselo con Scarlett Johanson o Julianne Moore. ¿Resultado? no solo presumimos de estar ante la mejor comedia del año, también ante la primera peli sobre porno realmente honesta de la historia del cine. Nuestros compañeros de Flavorwire nos dan buena cuenta de ello a través de esta interesante reflexión. Es nuestra peculiar forma de celebrar el estreno de "Don Jon" en filmin.

Desde "Boogie Nights" a "Wonderland" pasando por "About Cherry" o "Lovelace", no hay que digamos, escasez de películas sobre la pornografía, y no es difícil adivinar por qué: si examinamos los in & outs de la industria (y perdón por la expresión), ya sea en serio o de forma satírica, los cineastas pueden satisfacer su interés voyeurista y lascivo con el negocio del sexo sin participar en él directamente. Por ello, en casi todos los casos, las películas sobre porno se limitan a incidir y lidiar con su producción, en lugar de su consumo.

Es comprensible, la primera opción desarrolla un drama que incluye drogas y personas desnudas teniendo sexo, mientras que la segunda, incluso en las mejores circunstancias, no puede más que limitarse a alguien irrremediablemente pervertido. No es el caso, sin embargo, de la ópera prima de Joseph Gordon Levitt. "Don Jon" alumbra con un halo de luz el rincón oscuro que significa la experiencia del porno incidiendo, no solo en su consumo, también en lo que ello conlleva en los hombres.

Nuestro Don Jon (protagonizado por el propio escritor y director Joseph Gordon-Levitt) no es que digamos, un sexo adicto patológicamente empedernido (de hecho, se cambió su título tras el festival de Sundance, pasando de "Don Jon's Addiction" a "Don Jon"). Lo que si que es patológico, y suena a adicción en su caso, es su consumo del porno. No podemos presentar de otra forma a alguien que se masturba 11 veces al día ("hasta ahora mi record estaba en 10") y que cuando se le dice que está enganchado responde, "no es que no pueda parar...más bien, ¿por qué debería hacerlo?").

El propio Jon afirma durante la peli que "todos los tíos vemos porno todos los días". Y al menos entre la inemnsa mayoría de la juventud, esto parece ser cierto (aunque no siempre se hable de ello). Una cuestión que cuando emerge en la gran pantalla, normalmente lo hace al modo "American Pie", enfocándola como un chiste vergonzoso y no, seamos sinceros, como una verdad esencial en la experiencia sexual de los chicos jóvenes.

Lo que resulta fascinante y definitivamente más valioso de "Don Jon" es el difícil equilibrio que Gordon-Levitt logra entre el reconocimiento de este hecho y el análisis de sus efectos en la psique masculina, sin aleccionar en ningún momento. No hay duda de que la veneración que Jon y sus amgos profesan hacia el porno, cambia y aliena su forma de percibir el sexo opuesto. En varias momentos hace referencia a su novia como "la cosa más hermosa que he visto en mi vida", y no como la chica o la mujer más hermosa. Es evidente que el hecho de dedicarse diariamente una (o más bien varias) fiestas a través del mundo de la objetivización tiene sus repercusiones, y ésta es una de ellas.

Más perjudicial resulta, sin embargo, la forma en que la pornografía deforma su visión del acto sexual en sí. Tras reconocer textualmenteque "el coño real es bueno" no tarda en encogerse de hombros asegurando: "pero lo siento, no es tan bueno como la pornografía". Y con semejante afrimación desgrana punto por punto las razones por las que la realidad le llevan al descontento, comparándola con los placeres que le aporta la fantasía. Y por supuesto, la realidad se queda corta, las acrobacias sexuales y las estridentes escenas climáticas a las que está enganchado están tan lejos de la vida real como las comedias románticas tontas que su chica adora.

"Don Jon" camina con paso firme sobre territorio fertil, a la vez que nos muestra la forma en que han cambiado las expectativas de la experiencia sexual para los que han crecido con el porno al alcance de un solo click. "Girls" ha profundizado en un territorio similar, sobre todo examinando con mucho humor, pero también con cierta preocupación, los 'pecadillos' sexuales del personaje de Adam, preguntándose cómo conciliar su imaginación alienada por la ficción con los hechos en la vida real. No en vano, cuando Don Jon es pillado in fraganti por una madura y adulta Julianne Moore viendo porno en su teléfono, ella se mofa por su interés "por ver a gente pretendiendo follar".

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