"Juegos Sucios (Cheap Thrills)" Funny Games en tiempos de crisis
Estrenamos la (supuesta) comedia negra que mayor revuelo causó en el South by Southwest de Austin, previo paso a hacer temblar los cimientos del emblemático Auditorio en el Festival de Sitges. "Juegos Sucios (Cheap Thrills)" transgrede y retoza por su descerebrado vacileo pero ante todo, sacude y noquea con su degenerada mala baba. Un furioso y retorcido divertimento de lo más extremo, despiadado, gamberro y provocador, que inevitablemente te dejará en estado de shock. Sálvese quien pueda.
¿De qué va?
Craig, un padre de familia en plena crisis económica, ahoga sus penas en un bar cuando un desconocido le propone un trato: le dará cierta cantidad de dinero si va cumpliendo una serie de acciones, a cada cual más extraña y violenta. Lo que comienza como un juego terminará en delirio.
¿Quién está detrás?
Uno de las principalkes punta de lanza del nuevo munblegore, E.L. Katz ha colaborado con cineastas como Sam Raimi y Adam Wingard, antes de debutar como director con "Juegos Sucios".
¿Quién sale?
Uno de los protagonistas de "Compliance", a quien también pudimos ver en "Magnolia". Sensacional Pat Healy, aunque la palma se la lleva sin duda, un bizarro demiurgo, el auténtico rey de la fiesta, David Koechner. El reparto lo cierran Ethan Embry, Sara Paxton y Amanda Fuller.
¿Qué es?
"Funny Games" en tiempos de crisis
¿Qué ofrece?
Una engañosa comedia negra que acaba por sacudir y golpear como el más sobrecogedor dramón social. "Cheap Thrills" lleva las consecuencias de la crisis hasta su más absoluto extremo, y lo hace bajo un discurso tan gamberro y desatado como definitivamente demoledor, retratando de forma retorcida y perversamente pasada de vueltas la pérdida de valores que tan aguda crisis conlleva, al acabar con todo posible resquicio de dignidad y humanidad en el seno de nuestra alienada sociedad. Lo que E.L Katz nos propone es un degradante juego de pruebas que se antoja tan hilarante como desmesurado y desbocado, que tiene en el patetismo humano como elemento estrella, y el riesgo de confundir la risa fácil con la concienciada reflexión como incipiente peligro. Impactante, excesiva, soez y definitivamente brutal, estamos ante un polémico y aterrador divertimento destinado a quedar impreso en vuestra retina, sea para bien o para mal. A jugar.