Juan Daniel F. Molero: Nuevas formas para nuevos formatos

Fuente: filmin

No cabe duda que la revolución digital ha traído consigo innumerables ventajas, aunque es inevitable que también acarrée sus problemas y complicaciones. Tanto debido a la digitalización como a nuestros complejos cambios en los patrones de consumo cultural, es muy difícil encontrar su público para el cine artístico de hoy.

Algo que Juan Daniel F. Molero ha demostrado tener muy claro con "Videofilia (y otros síndromes virales)" (a concurso en Sección Oficial del Atlántida Film Fest) un turbador cocktail de géneros que mezcla la comedia, el cine de chico conoce chica, el cine apocalíptico o incluso el sobrenatural. Todo junto y revuelto en una suerte de película frankensteiniana (tal y como él mismo la define) que es tanto video-arte, como cine de no-ficción y ante todo, una obra insólitamente experimental.

Una película que tal y como él nos afirma en la imperdible entrevista que compartimos a continuación, "surge de una fractura interior entre mi yo de 15 años con cinefilia en estado bruto y mi yo contemporáneo que se había sumergido demasiado en el cine experimental hermético". Señal inequívoca de lo interesante que puede ser escuchar a su padre y autor versar sobre su experiencia como realizador, incidiendo en cómo llegar a las audiencias subestimadas a través de métodos alternativos de producción. Será mañana, en el inmejorable marco que supone el Sonar+D y con la insuperable compañía del que ha sido el el director del Festival de Rotterdam a lo largo de los últimos 8 años, Rutger Wolfson. Una conferencia de la que mañana no perderemos mañana detalle y a la que hoy brindamos su merecida antesala.

1. Videofilia: una obra frankensteiniana

Con ello me refiero a hacer algo con partes de cosas dispares que me gustan y que quería ver juntas. A veces no entiendo porque distintas formas de expresión y de hacer cine suelen segregarse. Así que mi impulso natural es hacer que se encuentren por ejemplo el cine de adolescentes con el cine experimental más radical, o la no ficción con el surrealismo, que pueda ser serio y estúpido al mismo tiempo. Me gusta la fusión, el sincretismo y el mestizaje, va más allá del collage, de un remix, es crear una nueva identidad que se alimente de varias fuentes sin jerarquiza.

2. De los 8mm y el VHS, al empleo de una DSRL al estilo MiniDV

Bueno en Videofilia la cámara principal es DSRL, pero la más barata con el "peor" lente, por lo que la andan confundiendo con el MiniDV, que también se usa en algunas partes junto a otras varias cámaras y formatos menores. Me parece divertido que se hayan confudido respecto a la cámara porque nunca me ha emocionado mucho la estética "vimeo pro" de las DSRL así que en posproducción y en cámara, forzamos bastante para que salga esa textura pixeleada que estaría en medio del HD y el SD. A mi me atrae la textura, todo lo que tenga una personalidad auténtica, no me gusta si se usa una cámara digital para tratar de parecer cine analógico. Pero también me gusta mezclar formatos, creo que el ojo lo aprecia si no es disonante. Y tiene más que ver con nuestra experiencia cotidiana viendo distintas "realidades" pantallas grandes y chicas mezcladas con el mundo tangible que nuestro cerebro interpreta como si fuera un collage. A veces me distrae ver tanta resolución en una pantalla, se vuelve más racional todo y me da una sensación de falsedad. Para mi la realidad es tan difusa como los sueños, si viera en FULL HD creo que me costaría mucho dejarme llevar por la experiencia sensorial. Al final el grano (digital o analógico) es como el átomo, en medida que la pantalla es una miniatura de nuestro mundo. Por eso, si no veo grano en la pantalla, siento que me quieren encagañar a que esta imagen que vemos es absoluta y que no hay nada más allá de lo físico.

3. Los métodos alternativos de producción (y entre ellos, los amigos o el estilo documental)

La película fue filmada a puras ganas de filmar algo sin muchas pretensiones artísticas impuestas y más que todo con libertad. Para muchos de nosotros nada tiene sentido si no estamos creando. Para eso servimos, para escribir, para actuar, para editar, para dirigir... Y felizmente tengo un grupo de amigos y colegas que disponen de horarios flexibles y mucha creatividad. El hecho de no estarles pagando también me hizo ser menos imponente, que es lo que te enseñan en la escuela de cine, a que el director manda y siempre tiene la razón. Así que tuve que adquirir otra postura de director, más propio del documental, es decir fluir con los acontecimientos, adaptarme, reformular, e incorporar las ocurrencias de estos locos que fueron parte del equipo porque me interesaban por lo que podrían añadir, no como simples herramientas.

Luego el apoyo de posproducción del Hubert Bals me ha permitido pagarles a todos, además de terminar la pelí de la mejor manera, para que alcance su máximo potencial. Además de tener la tranqulidad de hacer todo lo que quería en edición, sabiendo que no tendría deudas pendientes y que la película ya habría sido rentable. Pero en este caso fue como un premio a la perseverancia por habernos lanzado a hacer una película con recursos mínimos sin apoyo previo, fue la luz al final del tunel.

4. Una era digital encorsetada...

No lo sé. Creo que antes los que llegaban a hacer cine, se lo merecían más porque era un duro camino hasta allí. Ahora hay tantas películas como los hay libros. Así que no creo que sea un problema nuevo. Yo en realidad, no siento que el cine digital aproveche 100% su libertad, se siguen filmando las mismas películas solo que ahora sin rollos de fílmico. Los rodajes son iguales, las estéticas son iguales. Incluso creo que antes había más variedad, porque aún no sabía estandarizado el cine arte. Piensa en los 60s y 70s, cada director era un universo. Ahora el universo del cine arte o el cine comercial es lo que absorbe a los directores.

5. ...y la importancia de empezar por libre

Definitivamente mientras menos productores tengas encima, mientras menos presión de inversionistas haya, eres más libre de cometer errores, experimentar, y descubrir. Esto lo digo por si estas empezando... seguro si ya tienes todo bajo control, incluso tu propia locura creativa, un presupuesto mayor te podría servir para utilizar todo lo aprendido para hacer una obra extraordinaria. Lo importante es poder diferenciar entre lo que te gusta ver, lo que te gusta hacer, lo que puedes hacer y lo que debes hacer. Eso es lo difícil.

6. Los nuevos creadores, como intermediarios entre Spielberg y Brakhage

Que los talentosos no se obsesionen consigo mismos y este romanticismo de ser autor incomprendido. Estamos en un momento en que debemos hacer algo para que estas formas más minoritarias de expresión puedan ser traducidas a lenguajes más populares. Ya hubieron generaciones que se encargaron de explorar el lenguaje cinematográfico, ahora nos toca estudiarlos y llevar sus conocimientos hacia la mayor cantidad de gente posible. Nos toca romper con las barreras y hacer puentes entre el cine experimental y el cine comercial y todo lo que haya en el medio. Abrir puentes que sirvan para que a alguien que solo haya visto Spielberg pueda ver una película que luego le permita poder apreciar a Brakhage. Debemos ser los intermediarios y creo que por eso es importante tratar de conciliar distintos tipos de cine.

Esto es tal vez lo que tenía en mi mente cuando hice Videofilia (y otros síndromes virales), ya que sentía una fractura interior entre mi yo de 15 años con cinefilia en estado bruto y mi yo contemporáneo que se había sumergido demasiado en el cine experimental hermético. 

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