Grandes Clásicos Mondadori: “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos
Un duelo de seducción entre dos miembros de la nobleza francesa del siglo XVIII que degenera en una contienda hilarante y autodestructiva. La marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, otrora amantes, se retan incansables en las artes de la perfídia erótica. Cada logro sexual vale como una venganza injustificada, haciendo añicos esperanzas de amor puro, desenlazando matrimonios y pervirtiendo virginidades prometidas.
Con este primer libro, “Las amistades peligrosas”, empezamos un estrecho lazo con Random House Mondadori. Quincenalmente haremos referencia a una de las ediciones de su colección, Grandes Clásicos Mondadori, en relación a las respectivas adaptaciones cinematográficas que se han hecho de las novelas.
¿Quién era el autor?
Pierre Choderlos de Laclos fue escritor vocacional y militar todavía más vocacional. Tremendamente empecinado en el arte de la guerra, entró en la sección de artillería del ejército francés, y ascendió rápidamente por su naturaleza ambiciosa y calculadora.
Para desgracia de sus sueños bélicos, en 1763 acabó la Guerra de los Siete Años y se vio relegado a la monótona vida de guarnición. Para matar el tiempo, se dedicó a leer cantidades ingentes de textos, con Rosseau como principal ídolo, y provó suerte con la escritura.
Su primer resultado fue poco menos que un desastre. En 1776 termina su primer libro, “Ernestina”, una obra de teatro de calidad muy dudosa, representada ante la reina Maria Antonieta con resultados si cabe incluso peores.
No es hasta seis años más tarde que sale triunfante de un proceso de escritura: concebida entre la isla de Aix y París, “Las amistades peligrosas” es la primera y más importante de las obras de Laclos y la que lo posicionará en los anales de la historia de la literatura. Hecho curioso, durante la Revolución Francesa y gracias a sus conocimientos de balística, Laclos inventó el obús llenando de pólvora una bala hueca. Menudo hobby.
El impacto de la obra
En cierta manera, la colisión que causó “Las amistades peligrosas” podría compararse al potencial explosivo del artefacto bélico que el mismo autor diseñó. En sus páginas encontramos la deliciosa y libertina atmósfera del Siglo de las Luces, con su sofisticación verbal, su hipocresía social, sus secretos de alcoba y sus despiadadas ambiciones. Merteuil y Valmont se aprovechan del mejor modo que pueden de la sociedad privilegiada en la que viven. La novela adquiere forma a lo largo de las cartas que estos dos personajes se van enviando. El resultado es uno de los libros más divertidos, descarados y seductores de la literatura universal.
La obra se publica en cuatro volúmenes el 23 de marzo de 1782, y causa tan gran revuelo que hoy en día se le ha llegado a comparar a la controversia moral generada por los textos del marqués de Sade. La sutileza y presunta inocencia con que Laclos trata las maquinaciones de la clase noble francesa se convierte en la perfecta venganza crítica contra su hipocresía, algo que es posible que en la época no acabara de asimilarse como tal, sino más bien como una provocación. El hecho de concebir tales vilezas amorosas en su momento escandalizó más que concienció, pero tal vez fue ese impacto el que hizo que la obra fuera durable.
De hecho, una de las ambiciones de Choderlos de Laclos en realizar esta novela era «escribir una obra que se salga de lo corriente, que haga mucho ruido, y que siga resonando sobre la tierra cuando yo haya muerto». Indudablemente, su deseo ha cristalizado en una de las referencias de la literatura universal de la amoralidad, y toma aun más poder de legado histórico con las adaptaciones cinematográficas que se han producido a raíz de su obra.
Las Adaptaciones Peligrosas
Inevitablemente, fue tal el éxito de la novela de Laclos que a lo largo de los años se han realizado numerosas adaptaciones a otras artes.
El dramaturgo Christopher Hampton estrenó en 1985 una obra teatral basada en “Las amistades peligrosas” con el mismo título, llevado a escena por la Royal Shakespeare Company, con Lindsay Duncan y Alan Rickman a la cabeza. En 1987, los mismos actores interpretaron la obra en Broadway.
Se ha hecho hasta una ópera basada en la obra de Laclos, “The Dangerous Liaisons”, con música de Conrad Susa y el libretto adaptado por Philip Littell en 1998.
En el campo cinematográfico, Roger Vadim fue el primero en atreverse a hacer saltar la novela del papel al celuloide a finales del clasicismo. En “Las Relaciones Peligrosas” (1959), la acción se traslada a un plano temporal más moderno, en la Francia de finales de los 50. Jeanne Moreau revive el papel de la marquesa y Gérard Philipe el del vizconde: ambos llevan a cabo sus libertinas aventuras sexuales mientras mantenien una relación abierta extrañamente fiel. Mantienen una perenne distancia emocional con sus presas, y jamás se les pasaría por la cabeza caer en una de las arguciadas trampas amorosas de las que ellos mismos tejen, al menos de forma consciente.
Más tarde, “Las amistades peligrosas” (1988), de Stephen Frears, con interpretaciones de actores mayúsculos como Glenn Close, John Malkovich y Michelle Pfeiffer, se basa en la obra de teatro de Hampton, que al mismo tiempo adapta la obra original de Laclos, y es posiblemente la adaptación cinematográfica más conocida del argumento en cuestión.
Un año más tarde, ¡sorpresa! Otra adaptación: “Valmont” (1989), del prestigioso Miloš Forman, reproduce la novela de Laclos con gran fidelidad, convirtiendo la estructura epistolar en un relato de época de gran trabajo de ambientación. En este sentido, la película recibió dos premios César al Mejor Diseño de Producción y al Mejor Vestuario, igual que nominaciones al Mejor Vestuario en los Oscar y los Bafta. Colin Firth y Annette Bening toman las riendas de los papeles principales en un drama de época como pocos.
Para extender la lista de méritos todavía más, existen otras adaptaciones cinematográficas del argumento de la novela de Laclos, como “Crueles Intenciones” (1999), de Roger Kumble, la surcoreana “Scandal - Joseon namnyeo sangyeoljisa” (2003), de Je-yong Lee y la reciente “Dangerous Liaisons” (2012) de Jin-ho Hur.
Incluso se ha llegado a rodar una miniserie para televisión (en el canal francés TF1), “Dangerous Liaisons” (2003), con Catherine Deneuve y Rupert Everett, ambientada en la alta sociedad parisina de los años 60.
Parece que Laclos no podría quejarse, está claro que su obra «ha hecho mucho ruido y ha seguido resonando sobre la tierra incluso después de él muerto».