"Goodnight Mommy" una digna heredera de "Funny Games"
Aviso para navegantes, dos mujeres se marearon a su paso por Venecia, y quien está detrás de ella no es otro que Ulrich Seidl (quien produce) y su mujer (quien dirige). Con semejante carta de presentación, solo queda añadir que estamos ante una de las grandes sensaciones del circuito festivaleror reciente. Gran éxito de Venecia 2014, proyectada en Sevilla y premiada en Sitges, "Goodnight Mommy" es una digna heredera de "Funny Games", con retazos del cine de Cronenberg, esencia de "Canino" y fugas a lo Malick. Avisados estáis.
¿De qué va?
El halo de desasosiego característico del cine austríaco (estela de Haneke y del propio Seidl) da un nuevo giro en este film, portador de imágenes difíciles de arrancar de la memoria, tan esteticistas como escalofriantes. “Veo, veo” vendría siendo la traducción del título original de esta historia, la de dos gemelos cuya madre acaba de volver de una operación de cirugía estética con la cara vendada y con un cambio drástico de personalidad. Es así como, según pasan los días, los niños empiezan a sospechar que esa con la que viven, aislados en medio del campo, no es su madre sino una impostora.
¿Quién está detrás?
Produce Ulrich Seidl, dirige su mujer, Veronika Franz, junto a Severin Fiala. Escuela intrínsicamente austríaca.
¿Quién sale?
Susanne Wuest y lo hermanos gemelos Elias Schwarz y Lukas Schwarz. Curiosamente, ambos emplean sus mismos nombres en el film. Más retorcido no podía sona

¿Qué es?
Un digna heredera de "Funny Games" con retazos de Cronenberg, esencia de "Canino" y fugas a lo Malick.
¿Qué ofrece?
Una demente incursión en el género de puro terror, una prometedora y colosal muestra de cine de autor. "Good Night Mommy" sacude con el horror cotidiano más afilado, perturbador e inteligente visto desde "Funny Games", y lo hace partiendo desde la turbia sugerencia, desde el siniestro misterio y una detallada puesta en escena, demostrando así una rebelde y reveladora economía de recursos. Desde su elegante y elaborada fotografía hasta su incisivo trabajo de sonido, pasando por unas interpretaciones potentes envueltas de un paisaje que aparenta ser un paraíso, pero que desde su primera secuencia se revela en un demoledor infierno que no da pie a respiro. El body horror más mezquino se da de bruces con el aspecto psicológico más retorcido.
Como bien mandan los cánones de la escuela austríaca a la que representa, "Goodnight Mommy" no muestra concesión alguna por el espectador ni menos aún por sus personajes. Partiendo desde la más estimulante sugerencia y desembocando en la más incomoda y explícita frontalidad, Veronika Franz y Severin Fiala sacuden con el más violento sadismo, basculando sobre un trasfondo tan hermético y complejo como sobrecogedor, enfermizo y malrollero, que por si fuera poco, también luce apabullantes y audaces giros. Y todo ello al servicio de una introspectiva muestra de terror social que apunta a la familia y la identidad con certero objetivo, permitiendo incluso que el torture-porn irrumpa en escena sin que se adueñe de ella. Es de lo mejor que vimos en Venecia, de lo más destacado del último Festival de Sitges, tal y como probablemente también lo sea de esta nueva edición del Atlántida Film Fest. Lo tiene todo para ello.
