FilmArte: Dani Zarandieta encontrado en NYC

Fuente: Pedrortega (FilmArte)

Hay un tipo de Cine que es invisible. Un Cine al que es prácticamente imposible llegar. Tanto es así, que cuando por fin, después de buscar y rastrear, consigues llegar a esa película de la que oíste hablar en alguna red social, y que llevabas tiempo intentando localizar, te sientes como quien acaba de encontrar un tesoro. 

Precisamente eso es FilmArte. Un plano, un mapa del tesoro. Un lugar donde oír hablar de historias secretas, al margen, olvidadas, underground, alternativas, independientes, de guerrilla, enterradas en la inmensidad digital. FilmArte pretende entregarte las equis que te conducen a su escondite. Al corazón del cine artesanal que esperamos copar con esta nueva colaboración semanal que hoy inauguramos en conversación con uno de sus exponentes más significativos y recientes: Dani Zarandieta y su reveladora "Encontrados en NYC".

¿Cómo nace “Encontrados en NYC”?

Pues como creo que nacen todas las historias, de la necesidad de contarlas. Dicha esta perogrullada, nuestra historia en particular viene además de una sensación que acompañaba a esa necesidad: el deseo de huída de una vida que tenemos y que no es la que queremos. Soy una persona tremendamente nerviosa y el tedio en el que se encontraba (y se encuentra) la sociedad española por esa palabra tan manida como “crisis” me estaba ahogando. Necesitaba huir de ahí. Y como soy tan nervioso como optimista, quería ofrecer mi “remedio” ante tal situación: las cosas hay que perseguirlas, no esperan a que te pasen. Y ahí es donde nace “Encontrados en NYC”.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

Junto a ese deseo de coger la vida que se suponía que tendríamos, esconde también un punto de rebeldía ante la que ha sido, en mi opinión, la gran mentira de nuestra generación: esa que dice el personaje de Rai (Héctor González) cuando dice eso de “después de instituto, la universidad, y de ahí a convertirnos en hombres de provecho con un futuro por delante”. Nada de eso se ha cumplido. Las universidades han formado a parados preparadísimos para todo menos para la realidad. Lo que pretendemos con “Encontrados en NYC” es dar un golpe en la mesa: no debemos esperar a que la vida nos pase, tenemos que ser nosotros los que le ocurran a la vida.

Personalmente, ¿qué es lo que te lleva a dirigir una historia como esta?

No sé contar historias que no procedan de un pensamiento o una sensación interna. Por ejemplo, nuestra siguiente película (si conseguimos terminar de financiarla, claro XD) “Prevenidos” trata sobre las mentiras y los miedos que tenemos a afrontarlas porque, como decía “House”, “todo el mundo miente”. A mí me interesa mucho el “¿por qué mentimos?”. Al final, como narrador, quiero ofrecer las preguntas a las que yo mismo necesito respuesta y es, muchas veces, durante el proceso de formular la pregunta, cuando aparecen esas posibles respuestas.

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

Si te digo la verdad, nunca pienso en “influencias” a la hora de escribir. Es más, una pregunta muy frecuente que me hacen productores y amigos cuando pongo una idea sobre la mesa es “¿qué estilo de película es? ¿Una mezcla entre esta y aquella?”; y mi respuesta, cuando todavía estoy en el proceso de escritura, se parece más a un “es una comedia” o “es un drama”… Luego, con el guión terminado empiezo a ver a qué se parece o se podrá parecer la película porque es inevitable que aquello que toda la vida llevas viendo no te influya. En el caso de “Encontrados en NYC”, hubo un crítico y amigo que puso sobre la mesa un referente que es verdad que siempre lo tengo muy presente: Richard Linklater.

¿Cuáles son los principales apoyos a la hora de producirla?

Lo primero es estar seguro de que tienes una película. Y ahí está mi gente, mi familia y mis amigos. Los primeros en leer y en decirme “pues... está bien”, entonces sé que he hecho una mierda. Cuando sé que la mierda es producible y que lo mismo no olerá tan mal, entonces recurro a las personas con las que siempre trabajo. Pero en el caso de “Encontrados en NYC”, fue mucho más directo: Carmen Simón Rubio. Mi productora a la que adoro y tengo en un altar. Nos reunimos en Madrid y le puse la idea sobre la mesa, no solo de la historia sino del proyecto: una película sobre gente como “nosotros”, con una producción en dos países rodada en menos de tres semanas. Y tras esa reunión nos tiramos a la piscina.

¿Y los cuáles consideras que son los principales retos que tienes que superar para que el proyecto sea una realidad?

A día de hoy, y en base a mi experiencia, solo hay una barrera: EL DINERO. Así, en mayúsculas. Y es el único que me he encontrado porque gente, equipo técnico y artístico deseosos de contar una historia los hay casi tanto como abogados. Porque lo nuestro es una vocación así que adoramos hacer lo que hacemos, pero por mucho que nos guste no deja de ser un trabajo y como trabajo tiene que estar remunerado. Cuando tenía 18 años y me proponía hacer cortos lo único que pensaba era en hacerlos.  Desde hace un tiempo, lo primero que pongo sobre la mesa cuando tengo un guión es: ¿cuánto cuesta? Y ¿de dónde sacamos la pasta?

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

Pues inversores privados y ahorros. Es una película hecha sin medios y sin “respeto” a la profesión porque nadie vio un euro. Y lo importante es que, bajo la fórmula de la sociedad en la que vivimos en la que para comer y no pasar frío o calor necesitas unos billetitos de colores, tenemos que ser consciente de que esta fórmula, en mi opinión, vale para una vez y no más.
Nunca me ha gustado el término Low­cost por dos motivos: por el peligro de convertirlo en un estilo que conlleva aparejado el “aquí nadie cobra”, y porque inmediatamente se crea la noción de que hay que juzgarla de otra manera porque no es una “película de verdad”. Por eso nunca presento la película como un “proyecto hecho con poco dinero” porque quiero que una mirada limpia por parte del público. Y sí, la falta de dinero se nota en el resultado final, por supuesto, pero yo busco hacer una película que me permita hacer otra película y si en una rodada sin el apoyo económico necesario podemos decir que tenemos una historia, en la siguiente, con los medios que se deben tener, seguro que seremos capaces de contarla aún mejor.
Nosotros hicimos la película con el planteamiento por bandera de “tenemos que hacerla” pero siempre con la idea de “pero esta fórmula solo la haremos una vez”.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Todos los rodajes tienen anécdotas y situaciones, graciosas y dolorosas. A mí personalmente me llamó mucho la atención que no hay tomas falsas en todo el metraje. Y no es una forma de hablar o pelotear al equipo. Durante la edición buscamos “momentos divertidos” porque me encantan las tomas falsas y los making of, y no encontramos una sola toma falsa!
Dicho esto, pues te contaré dos anécdotas una graciosa (ahora con el paso del tiempo) y una que casi provoca un infarto.
Por la primera sé que mi hermano del alma Tappy me querrá y mucho por contarla: resulta que el primer plano que rodó Tappy en la peli es ese plano general junto al rio Guadalquivir en Sevilla cuando los tres personajes cruzan corriendo el encuadre. Antes de rodarlo les dije a Héctor, Óscar y Tappy que la sensación de urgencia en ese momento de película era muy necesaria, casi tanto como la comicidad que se muestra en sus respectivas formas de correr y en que aparecieran escalonados en el plano. Pues bien, el burro de mi hermanillo se tomó a pecho la sensación de urgencia y en la segunda toma se hizo un micro rotura fibrilar!! El primer día, en el primer plano. De hecho, en la siguiente escena, cuando llegan a la estación de autobuses, él ya está en lo alto de las escaleras porque no podía subirlas. El pobre lo paso realmente mal del miedo de no poder rodar la peli. Se puso hasta amarillo en el momento!

La otra anécdota, la más dolorosa, ocurrió el último día de rodaje: siempre digo que las condiciones en que rodamos estaban predestinadas a salir bien porque, con solo una cosa que se torciera (que lloviese dos días en NYC por ejemplo) se habría caído todo el rodaje. Pero llegamos al último día con todo rodado y tremendamente contentos y entonces, llegamos a la última localización. Ojo que vienen SPOILERS!!!

Habíamos hecho el plan de rodaje para que la despedida de los personajes fuese la última escena que rodasen para así potenciar la sensación de despedida y que la emotividad fuese mayor. Pues llegamos a la localización que era un parque donde creíamos que era abierto al público y durante el rodaje del segundo plano nos echaron porque resultó ser privado. Así que tuvimos que salir corriendo y durante dos horas no podía parar de pensar que sin el final se nos jodía toda la película. Por suerte, Nueva York tiene escenarios en cada esquina y encontramos ese muelle donde tener un final inclusive mejor del originalmente planteado.

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

Personalmente es la fase que más disfruto porque es cuando “ves” la película y, al mismo tiempo, cuando aparecen los ataque de pánico al darte cuenta de qué falla. El proceso de montaje de la peli estuvo muy marcado por el Festival de Cannes de 2013: teníamos un corto en la sección ShortFilm Corner, “Second Round”, y antes de rodar la peli ya sabíamos que estaríamos allí así que nos marcamos la meta de tener un primer premontaje que mostrar a posibles agentes de venta. Pero claro, Cannes era a mitad de Mayo y nosotros terminamos a finales de Abril por lo que en 3 semanas montamos un primer corte de la peli donde vimos que “teníamos película”. A la vuelta de Cannes pasamos todo el verano perfilando el montaje, el sonido hasta llegar a la música.

Háblanos de la banda sonora.

En el momento en el que contactamos con Sergio Pena, el compositor, los pilares del guión musical quedaron establecidos rápidamente. Se determinó llevar a cabo un diferenciación de temas en base a los personajes centrándonos en Rai, Andy y Zoe. Lo interesante de este proceso es que descubres realmente qué necesita y que no necesita la película. Me explico: Sergio creo unas piezas divertidísimas para las situaciones de Milio y Selu pero después de verlo varias veces nos dimos cuenta de que estábamos añadiendo un punto a una letra ya puntuada, es decir, que la comicidad de los personajes llegaban por sí sola, sin necesidad de acentuarla. Por otro lado, intentamos jugar con el sonido en momentos muy marcados: Nueva York es una ciudad tremendamente ruidosa por lo tanto nos parecía muy interesante que en determinadas situaciones silenciáramos a la ciudad para dejar que la música se apoderara del momento en cuestión. La verdad es que el trabajo de Sergio con la música ha sido tan fundamental como remarcable.

Ahora que ya puedes verla película terminada ,¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Si te digo la verdad, me cuesta mucho “ver la película como espectador” porque le sigo viendo las costuras. Es algo que, en mi caso, llega con el tiempo. Con mucho tiempo. Lo que sí creo que conseguimos fue transmitir el mensaje y aunque conceptualmente desarrollamos un drama con situaciones cómicas, al final nos encontramos con una comedia con mensaje emotivo, lo que es realmente gratificante: darte cuenta de que pretendías dejar un poso de optimismo reflejando una sensación tan dura para una generación como la nuestra y descubrir que el público DISFRUTA y, al mismo tiempo, se queda con el mensaje. Aunque también nos hemos llevado lecturas negativas de la película, que oye, hay que decirlo todo, especialmente cuando puedes aprender de esas críticas.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Del reparto. De lo que consiguieron hacer con tanta presión en un rodaje. El equipo técnico se partió el lomo por dar un acabado más que decente a la película y el reparto se convirtió en el mejor transmisor del mensaje, la historia y las sensaciones.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Nunca se me ha dado bien recomendar mis propios trabajos a nadie, la verdad. Todo lo que puedo decir es lo que cuenta la película: la aventura de tres amigos sin futuro para descubrir que la vida hay que perseguirla, no esperarla. Si con esto quieres ver la película, te puedo asegurar que no vas a ver otra cosa: no va aparecer ningún dinosaurio por las calles de Manhattan. Aunque tampoco estaría mal, ¿no? :p

Háblanos de su distribución.

Pues desde el primer momento sabíamos que teníamos entre manos: una películas de festivales, nunca de cartelera, entre otras cosas porque la cartelera en España, si no tienes una televisión para hacerte la campaña de publicidad y marketing, acaba costándote dinero. Tuvimos la suerte de que Filmin quisiera la peli cuando la vieron en el Industry Club del Festival de San Sebastián y de que el Festival de Cine Europeo de Sevilla la seleccionara. A partír de ahí hemos estado en Alemania, Estados Unidos, Cantabria, Zaragoza, Lanzarote... Ahora MaxTV (una plataforma que pretende seguir los pasos de Netflix) la está distribuyendo en todo Norteamérica...Muy contentos.

Festivales de Cine, ¿qué sensaciones has tenido en este aspecto?

Este es un mundo aparte. Personalmente siempre trato de hacer la lectura productiva de todo y a mí el camino por los festivales me ha servido para saber qué película teníamos de cara al público más especializado que es, en definitiva, el que acude a los festivales de cine. Y esto creo que es muy importante porque al principio piensas: “esto está para ir a Sundance” y un año más tarde comprendes que tienes una buena película pero para un circuito más bajo de festivales. Mira, en Cannes aprendí que la grandísima ventaja del mundo del cine es que tiene sitio para todo tipo de películas, lo más complicado es saber en dónde se encuentra la tuya. Una vez sabes esto, tienes MUCHO ganado.

 

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