Festival Niemeyer LGTBI: "Temblores" la vida de nadie

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Festival Niemeyer LGTBI: "Temblores" la vida de nadie

Es la responsable de inaugurar esta tercera edición del Festival de cine LGBTI del Centro Niemeyer que este año acogemos en Filmin. Mundialmente estrenada en la Berlinale y premiada en el Festival de San Sebastián, la imponente segunda película del guatemanteco Jayro Bustamente es un sofocante drama sobre un hombre gay al que su familia somete a terapias de conversión. "Temblores" estará disponible por un tiempo limitado de 24 horas una vez de el pistoletazo de salida al festival esta misma madrugada. Temblad.

¿De qué va?

Pablo es un hombre de 40 años, casado y padre de dos maravillosos niños. Es un modelo a seguir y un cristiano evangélico practicante. Pero su perfecta vida tradicional comienza a quebrarse cuando se enamora de un hombre y sus sentimientos entran en conflicto con sus creencias. Su vida se convierte en un infierno de intolerancia represiva cuando su familia y su iglesia deciden hacer lo que sea preciso para “curarle”, forzándole a reprimir sus impulsos mediante terapia.

¿Quién está detrás?

"Temblores" supone el segundo largometraje de Jayro Bustamante tras la aclamada "Ixcanul", un viaje del miedo a la libertad a través de un paisaje espectacular, sustentado sobre un abrumador poderío atmosférico, que nos llevaba a los confines del mundo más remotos.

¿Quién sale?

Un represivo triángulo amoroso maravillosamente interpretado por Juan Pablo Olyslager, María Telón (a quien ya pudimos ver en "Ixcanul"), ( y el debutante Pedro Javier Silva Lira).

¿Qué es?

Un cuento de terror.

¿Qué ofrece?

"Temblores" confirma lo que "Ixcanul" prometía. Es la prueba definitiva de que estamos ante un gran nombre del nuevo cine latino. Y es que ya se sabe, suele decirse que para un director es más difícil alcanzar el éxito con su segunda película que con la primera. Si te has consolidado con tu ópera prima, tendrás que superar las expectativas impuestas por tu debut o al menos, igualarlo. Y en el caso del guatemanteco Jayro Bustamante tenía el listón bien alto. Pues bien, lejos de caer derrotado, incluso se ha superado. Y encima lo ha hecho reafirmando su sello autorial, tanto a nivel discursivo como formal. Si con "Ixcanul" nos trasladaba a un relato de carácter intrínsicamente autóctono marcado por la represión familiar, por la crisis de identidad y la pertenencia tribal, impregnado asimismo por la ritualidad y espiritualidad indígena que atañe a la tribu maya cakchiquela, así como a la esplendorosa, volcánica, prácticamente narcótica naturaleza de la que se rodea; en el caso de "Temblores" nos adentra en la ciudad de Guatemala para relatarnos, nuevamente, otra historia marcada por la represión familiar y la crisis de identidad. Es decir, diferente contexto para un mismo texto. De hecho, resulta del todo sorprendente, y a su vez escalofriante, el arco de su personaje principal. Un exitoso hombre de negocios, padre de una muy acaudalada familia, que es repudiado de la misma en el momento que le descubren manteniendo una relación sexual con otro hombre. Vamos, que es gay. Una revelación a la que asistimos desde su primera escena. Es decir, el cómo es descubierto queda completamente fuera de campo. Directamente arranca con la confrontación. Estimulante elipsis que, sin duda alguna, supone su primer acierto desde el mismísimo comienzo. 

A partir de aquí, lo que debería ser liberador (se emancipa a un apartamento que aspira a remodelar para que sus hijos puedan visitarle y pueda vivir libre de ambages su verdadero amor y sentimientos) le lleva a un absoluto descenso a los infiernos. Despedido de su trabajo, privado de ver a sus hijos, señalado incluso como pedófilo, Pablo acaba siendo presa de la represión social y la manipulación religiosa (tengan en cuenta que tal y como el propio director ha reconocido, el 98% de la población guatemanteca es católica practicante) a través de la cual, intenta recuperar una vida que realmente, tampoco le pertenecía. En efecto, para echarse a temblar. Y es que en esta extraordinaria película, tal y como el propio titulo nos indica, todo tiembla. La propia ciudad, la familia, Pablo, desde luego, y nosotros con él. Haciendo gala de un agudo sentido del humor, con la cámara incrustada en todo momento a sus personajes, rodada mayoritariamente entre cuatro paredes y plasmada en 35 mm a través de un recio trabajo de fotografía, Jayro Bustamente nos ha relegado la que sin duda será, una de las más sólidas y memorables propuestas LGTBI que disfrutaremos este año.



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