DocumentaMadrid 2019: "Para la guerra" soldado universal

Autor: Elodie Mellado

DocumentaMadrid 2019: "Para la guerra" soldado universal

En la presentación de “Para la guerra” en su primera proyección para DocumentaMadrid, Javier Rebollo, uno de los padrinos y responsables de la película nos avisa de que, cuando salgamos de la sala, nuestra mente habrá vivido el equivalente a una buena toma de contacto con estupefacientes. La experiencia lisérgica a través del cine es uno de los pivotes sobre los que orbita “Para la guerra”, un retrato humano profundamente alucinado sobre un personaje único: Andrés, veterano de guerra, jardinero y por encima de todas las cosas, soldado. 

¿De qué va?

Un veterano de guerra cubano vive atrapado en su condición de memoria viva de un pasado grabado en piel y mente, con estigmas de resistencia indeleble. Símbolo encarnado de cómo un país puede generar una conciencia histórica colectiva que le conduzca hasta la miopía y la parálisis social.

¿Quién está detrás?

Francisco Marise debuta en la dirección apadrinado por Javier Rebollo, que ha acompañado al argentino en las fases de guión y montaje de “Para la guerra”. Un debut accidentado después de su exigida salida de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba, país del que fue “invitado a marcharse” durante la producción del documental.

¿Quién sale?

Andrés Rodríguez Rodríguez, veterano de guerra, jardinero y amante del cine bélico. Un personaje multifacético y de tremenda complejidad que escapa de aquella imagen del soldado retirado y torturado que vive sus últimos días entre traumas de guerra. Para Andrés, la guerra era su gloria, y lejos de querer escapar, ansía volver a ella. Un retrato que huye de cualquier condescendencia y se sumerge en el cariño que el documentalista le profesa a su personaje, aunque a veces no le entienda, aunque a veces no comparta sus ideas, pero sí el placer innegable de su compañía.

¿Qué es?

El ocaso del soldado. 

¿Qué ofrece?

Por y para la guerra, así es la vida de Andrés Rodríguez, un ex combatiente de las fuerzas especiales cubanas cuyos días de gloria se sitúan en la mismísima Guerra Fría, donde luchó a favor de Cuba en recónditos lugares como Angola o Nicaragua. Andrés es incapaz de escapar del ruido de las metralletas, “en el silencio es cuando te matan”, revela en algunas de las escasas confesiones que le regala a la cámara de Francisco Marise. “Para la guerra” es un retrato mucho más sensorial que expositivo, un recorrido lisérgico a lo más profundo de una mente que es incapaz de renunciar a un pasado que percibe como glorioso, uno que ahora está bañado en el alcohol y en los recuerdos alterados por las drogas que en su día consumió para mantener la entereza ante una situación tan límite como lo es el combate bélico. A través de un montaje que nos induce a este estado de profunda alucinación química, vamos asistiendo al día a día de Andrés mientras este rememora antiguos entrenamientos que realizaba bajo los comandos especiales o intenta reunir a sus antiguos camaradas en una búsqueda que se antoja fútil, pues la guerra no parece pasar igual para todos, y mientras unos ansían volver a ella, otros prefieren olvidarla. 

Para Andrés, no parece existir el estrés post-traumático, y vuelve una y otra vez a estas escenas a través de antiguas cintas de VHS de corte bélico o en pequeñas reuniones de veteranos que ya apenas pueden levantarse de sus sillas. Un relato expansivo que ahonda en una realidad que va más allá de la del propio personaje y nos expone a una Cuba donde la figura del soldado es muy diferente a la que hemos construido en algunos países occidentales. Sin entrar en la complacencia o el paternalismo, Marise y Rebollo arman un fresco crepuscular repleto de matices que se apoya en un trabajado uso del material de archivo para reconstruir la identidad de Andrés pero también la de la propia Cuba, una que ahora debe afrontar sus primeros años sin Fidel Castro al mando de la nación y donde el sueño de la revolución parece haber quedado en ese pasado ahora solo tangible a través de las malgastadas cintas de vídeos. 


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