Desmontando "El Diario de Noa" bajo el humo del tabaco
"Detrás de cada gran amor, se esconde una gran historia". Es así como reza el tagline de uno de los títulos más románticamente lacrimógenos de la última década, es también lo que nuestros compañeros de VH1 nos confirman que realmente sucedió en "El Diario de Noa". Coincidiendo con el décimo aniversario su estreno en Estados Unidos, ha sido su propio director, Nick Cassavetes, quien nos ha ofrecido su particular y reveladora manera de celebrarlo. La intensa y desgarradora historia de amor vivida por los entonces emergentes (más desconocidos que conocidos) Ryan Gosling y Rachel McAdams ante cámara, fue de aborrecimiento y despecho tras ella. Lo dicho; "detrás de cada gran romance, hay una gran historia". A por ella.
Según afirma el propio Nick Cassavetes: "Quizás no debería contar esta historia, pero realmente no hubo un solo momento en el que Ryan y Rachel se entendieran en el set. Hubo incluso un día en el que Ryan, en pleno rodaje de una gran escena con más de 150 extras en ella, detuvo el rodaje y me dijo: "Nick ven aquí. ¿Podrías echar fuera del set a Rachel y traerme otra actriz con la que pueda trabajar? Es que no puedo con ella, simple y llanamente no estoy sacando nada bueno de esto".
Por suerte, a Cassavetes se le iluminó la bombilla y dio con la solución para que ambos lograran trabajar juntos: "Nos reunimos en privado con un productor, ambos empezaron a increparse y gritarse. Me salí de la habitación. Entonces fumaba. Me encendí un pitillo y acto seguido todos me acompañaron, 'Ok, hagámoslo'. Y desde entonces todo fue mucho mejor y fueron capaces de soportarse, ¿sabes?" Y Cassavetes continúa: "Creo que Ryan llegó a respetarle por ver que luchaba por su personaje y en el caso de Rachel, simplemente agradeció que solucionáramos el conflicto al aire libre. El resto de rodaje tampoco es que fuera como la seda, pero si que resultó mucho más satisfactorio".
El resultado no fue otro que uno de los dramas juveniles románticos más exitosos, tiernos y conmovedores de la última década. Con el corazón en un puño. La fabrica de sueños, ya se sabe.