Crónicas AMFF 2022: "Una Femmina: código de silencio", Omertá

Autor: Joan López Alonso Fuente: Filmin

Crónicas AMFF 2022: "Una Femmina: código de silencio", Omertá

El Festival de Berlín alababa con furor esta joya italiana por su original y precisa factura visual. Esta es la historia real de la primera mujer que intentó combatir desde dentro la 'Ndrangheta, esa mafia instalada en el sur de Italia que, mediante la violencia y la coacción, se ha convertido en una de las más peligrosas del mundo.


¿De qué va?

Rosa, una joven de un pequeño pueblo de Calabria, empieza a interesarse por la misteriosa muerte de su madre cuando esta era pequeña. Poco a poco, y sin más remedio, irá descubriendo un ente, la 'Ndrangheta, que tiene ahora la misma repercusión o más en la sociedad que cuando vivía su madre.

¿Quién está detrás?

Una mezcla de actores profesionales e intérpretes naturales, entre los que destacan los mágicos rostros de su protagonista, Lina Siciliano y antagonista, Vincenzo di Rosa, forman el filme con el que debuta Francesco Costabile, quien firma, con esta, su primera ficción.

¿Qué es?

"Una Femmina: código de silencio" es un thriller asfixiante, que por momentos roza el onirismo, y que sin duda te mantendrá pegado a la pantalla durante todo su metraje.

Dos o tres cosas que sabemos sobre ella

Los aislantes desenfoques, las fantasmagóricas dobles exposiciones y las ópticas de enfoque dividido copan de inmediato los primeros minutos de "Una Femmina: código de silencio", otorgándonos una imagen tan imperfecta como el mundo que retrata. Un mundo, a su vez, difuso, inconcreto, en constante roce con la invisibilidad: el de las mujeres calabresas que viven bajo el asfixiante manto de las mafias del sur de Italia, más conocidas como la 'Ndrangheta.

Y es que a lo largo de los años tanto el periodismo, como el cine, como la literatura se han esforzado en crear un imaginario eminentemente testosterónico y varonil en cuanto a la representación de las mafias se refiere. No obstante, ni que las metralletas, asesinatos y cabezas de caballo lo hayan eclipsado durante mucho tiempo, existe un mundo en la sombra, formado por mucha gente (en su mayoría niños y mujeres) que, víctima de su época y localización, vive con la sumisión por regla y con "La ley del silencio" como eterna espada de Damocles.

Es en este margen donde discurre este film: un thriller misterioso, indomable, angustiante, onírico. Así lo permite la brillante puesta en escena de Francesco Costabile, cargada de una original narrativa fotográfica que convierte esta, su primera película, en un valiente ejercicio de estilo. Con innegables influencias pictóricas de artistas como J. M. W. Turner o con técnicas experimentales como el ensuciamiento de las ópticas, heredadas de, entre otros, el gallego Lois Patiño, Costabile construye este relato de venganza, rabia y justicia. "Una Femmina: código de silencio" pone su punto de vista en Rosa, una osada joven de un pequeño pueblo calabrés (filmado, a modo de homenaje, como Koker, ese pueblo iraní en el que transcurre "¿Dónde está la casa de mi amigo?") que, como tanta otra gente, termina siendo obligada a vender su poderío al poderío de la mafia.

Es así como, una vez más, la mafia consigue difuminar la nitidez con la que veía la realidad Rosa, opacando cualquier esperanza habida. Una opacidad que, por su parte, se traslada a la puesta en escena, como si todo su metraje estuviera, irremediablemente, rodado bajo el velo funerario que protagoniza la portada de la cinta.



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