Crónica Venecia 2014: "The Postman's White Nights" en las antípodas de lo que hoy conocemos como Rusia
Andrei Konchalovski, mítico colaborador de Andrei Tarkovski, vuelve a ponerse la cámara al hombro para embarcarse en la gestación de una ficción que documenta la vida real de los habitantes de un remoto pueblo ruso separado por un lago al que solo es posible llegar en barco. Ellos son los entrañables amos y señores de "The Postman's White Nights", un estóico proyecto de larga gestación rodado con un apabullante naturalismo y peculiar oficio.
¿De qué va?
El retrato de la vida diaria de los habitantes de un remoto pueblo rural ruso al que solo es posible llegar cruzando un lago en barco, cuyos habitantes siguen viviendo tal y como vivieron sus ancestros durante siglos, produciendo tan solo aquello que resulta básico para sobrevivir. Y entre todos ellos, su única conexión con el mundo externo: un cartero, un hombre tan bondadoso como errante que representa tanto a las autoridades locales como a los servicios sociales.
¿Quién está detrás?
Andrei Konchalovski, mítico co-guionista de "Andrei Rublev", aunque también director de "Tango y Cash" o "Homer & Eddie". Y tras la música, otro habitual de Tarkovski, el ilustre compositor Eduard Artemiev.
¿Quién sale?
Protagonizada en su totalidad por los propios habitantes del pueblo, con quienes el veterano director ruso convivió a lo largo de un año y medio. Eso sí, el cartero Aleksey Tryapitsyn se hace amo y señor de la función y estará entre los finalistas a recibir el premio a Mejor Actor. No lo duden.
¿Qué es?
Sacro Gra + Vivan las Antípodas
¿Qué ofrece?
Un estóico proyecto de larga gestación rodado con apabullante naturalismo y peculiar oficio. Andrei Konchalovski hibrida de forma encomiable documental y ficción para mostrarnos la vida de un mundo rural a las puertas de su propia extinción. A ratos drama, a ratos comedia, en definitiva, la vida misma a partir de un lugar único: un mundo que se siente obsoleto y marciano desde nuestra alienada mirada, desde nuestra manipulada existencia.
"The Postman's White Nights" es un retrato contemplativo formalmente poderoso y particularmente hermoso, que se vive y experimenta con una inesperada sonrisa, pero que también provoca la melancólica reflexión sobre una vida impregnada de la naturaleza más pura que se siente a las puertas de su inevitable extinción. Precisamente, igual que el oficio de su singular hilo conductor: un cartero que comienza a verle las orejas al lobo. Y no, el lobo no tiene como único nombre las nuevas tecnología e Internet. Su mirada, ingénuamente extrañada, acaba por sentirse existencialmente abstraída y alarmada. Un atisbo de crisis interior a la que sin embargo, responde con absoluta ternura y simpatía, sorteando con atino todo posible atisbo de amargura. Y todo ello al vivo y natural, logrando que el imponente y abrumador trabajo de fotografía no adultere la campechana y afable naturalidad del lozano paisaje que la exhuberante y simpática película de Konchalovski transita. Tan entrañable como bella. Merece la pena.