Crónica Sitges 2015: "Bone Tomahawk" un salvaje western caníbal que rebosa carisma

Autor: Joan Sala

Un western aparentemente clásico que sin embargo, es sacudido por el canibalismo, que tiene a Kurt Russell y Patrick Wilson como principales estiletes. La buena acogida crítica que ha obtenido en su reciente estreno USA nos hacía esperar una de las sorpresas (no tan) agradables del festival, y así ha sido. La carismática, entrañable y principalmente salvaje "Bone Tomahawk", se cuela de lleno entre nuestras favoritas del festival. Imposible no caer rendido ante ella.

¿De qué va?

La llegada de un forastero a Bright Hope despierta las sospechas del sheriff, que detiene al extraño después de una disputa. Una bella mujer, cuyo marido está en cama con una pierna rota, cuida del preso, hasta que, una noche, los dos desaparecen. La única pista es una flecha que parece pertenecer a una tribu de caníbales.

¿Quién está detrás?

Cineasta, músico y escritor, S. Craig Zahler ha firmado libros de géneros tan dispares como el western (Wraiths of the Broken Land) o el noir (Mean Business on North Ganson Street), que le han valido buena fama como novelista. "Bone Tomahawk" supone su debut como director

¿Quién sale?

Un reparto estelar que transmite tanta carisma como gracia, comandado por Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox y Richard Jenkins. Entre los secundarios de lujo encontramos, ojo al dato, a nombres míticos de los 80- 90 como Sean Young ("Blade Runner"), Sid Haig ("La casa de los mil cadáveres") o Michael Pare ("Calles de Fuego"). Sin olvidar la siempre agradecida participación de David Arquette ("Scream"). Como para no caer rendidos, vamos.

¿Qué es?

Un western caníbal con retazos de profundo terror tanto como de entrañable comedia.

¿Qué ofrece?

Contaba el director debutante S. Craig Zahler en la presentación previa a la proyección, la total falta de soporte económico que "Bone Tomahawk" ha tenido a la hora de encontrar financiación. Tras muchos años de búsqueda de capital, de productores que realmente creyeran en el proyecto, al debutante director no le quedó otra que resistir, insistir, hasta que finalmente ha podido llevarla a cabo de forma independiente y con un presupuesto reducido. Condicionante que evidentemente se hace notar (principalmente en los decorados), aunque en este caso, mucho más desde el aspecto postivo que el negativo. Porque si hubiera un gran presupuesto detrás, probablemente no estaríamos ante esta carismática fusión de western y terror que desprende un amor total hacia sus personajes, que disponen de todo el tiempo y el espacio necesario para mostrarse y revelarse. Tampoco ante una notable película que sobrepasa las dos horas de duración y se cuece a fuego muy lento, dejando espacio a la construcción de momentos de camaradería aparentemente insignificantes pero rebosantes de entrañables (incluso cómicos) matices (inevitable traer al recuerdo las inspiradas e interminables conversaciones tarantinianas) que directamente los hacen absolutamente memorables. Y posiblemente, tampoco tendríamos un tenebroso y ultraviolento clímax final sacudido por un contundente y descarnado gore que no admite concesiones. Virtudes que llevan a "Bone Tomahawk" a erigirse en uno de los grandes westerns del cine moderno y contemporáneo, así como una de las propuestas más portentosas y fascinantes (además de salvajes) del festival. Imposible no caer rendido ante ella.



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