“La danza de la realidad” el mágico retorno de Jodorowsky
Después de explorar la figura casi mítica de Alejandro Jodorowsky a través del documental sobre su gran proyecto fallido, “Jodorowsky’s Dune”, su nueva película profundiza en un aspecto mucho más personal e imaginativo de la biografía del ya anciano artista. La película llega al Festival de Sitges de la mano del director, después de ser estrenada y aclamada en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes.
¿De qué va?
Drama biográfico y con grandes toques oníricos sobre la infancia del propio Alejandro Jodorowsky (Tocopilla, 1929) en su Chile natal.
¿Quién está detrás?
El rodaje del documental “Jodorowsky’s Dune” propició un reencuentro físico y creativo del director con su amigo productor Michel Seydoux, permitiendo que se llevara a cabo la coproducción entre Chile y Francia (Le Soleil Films y Camera One).
¿Quién sale?
En un extraño equívoco familiar, casi de implicaciones edípicas, Brontis Jodorowsky hace el papel del padre de su padre. Jeremías Herskovits encarna al Alejandro Jodorowsky niño, mientras el mismo director hace apariciones de fantasma del presente acompañando a su representación infantil. La madre felliniana es Pamela Flores, y el reparto se alarga con infinidad de secundarios, entre los cuales se cuenta más familia del director, entre ellos Axel y Adan Jodorowsky.
¿Qué es?
100% Jodorowsky en modo nostálgico: “La montaña sagrada” + “Ocho y medio” y “Amarcord”
¿Qué ofrece?
Viajamos de la mano del director a su mundo más personal. Entrando por la puerta del circo, con una previa declaración de principios respecto al capital y las dinámicas económicas, visitamos la difícil y surrealista infancia de Jodorowsky. Su padre tiene mano dura con su educación, a menudo tan excesiva por la inocencia del niño que llegará a tambalear las frágiles ilusiones del niño. Enanos, tullidos, pobres, travestis, personajes de circo, comunistas y militares circulan en un carrusel mágico del imaginario de la infancia de Jodorowsky.
La línea biográfica traslada durante buena parte del tiempo el protagonismo a la historia del padre, que tiene que marchar en misión política. En un camino sinuoso e imprevisible, se cruzan los hechos más fascinantes y los personajes más increíbles, hasta llegar a un barroquismo de contenido onírico que desbordará la forma misma de la película.
Simbologías religiosas, económicas y políticas se enfrentan a la iconografía íntima del director en un relato descomunal y reflexivo sobre el legado creativo y espiritual de la propia existencia. Una pieza básica para entender la figura y obra de Jodorowsky que pone final a 23 años de silencio cinematográfico y reabre su experimentada presencia en el arte del cine.