Crónica Sevilla 2017: "If I think of Germany at Night" filosofía electrónica
Es una de las propuestas estrella que abandera los 18 títulos del In-Edit Film Festival que os presentamos en Filmin. Estrenada en colaboración con el Festival de Sevilla, proyectada en el marco de Las Nuevas Olas-No Ficción, "If I think of Germany at Night" es una mirada sorprendente y elegíaca a la escena electrónica alemana que apuesta por la calma y la reflexión. Y es, ante todo, la película más pura y trascendental jamás rodada sobre música electrónica.
¿De qué va?
Si se piensa en la noche alemana, o se ha vivido en ella, sin duda Ricardo Villalobos, ATA, Roman Flügel, Sonja Moonear y Move D saldrán a relucir. La escena tecno, precisión alemana y primitivos ritmos pulsantes generadores de comunión colectiva, es radiografiada con mano precisa por Karmakar, en un tono más de “after” que de “party”. Detrás de los DJ sets en clubs, festivales y en escenarios multitudinarios, hay toda una actividad sináptica, inusitadas constelaciones de ideas que sostienen la incombustible vida de la música house.
¿Quién está detrás?
Romuald Karmakar ha ganado varios premios nacionales e internacionales, incluyendo el Premio del Cine Nacional Alemán en 1996 por Der Totmacher (El Muertefabricante). Sus obras han sido honradas con varios retrospectivas en festivales y cinemateques. En 2008, el MoMA celebró su filme Das Himmler-Projekt ("El Proyecto Himmler") como uno de los 250 adquisiciones artísticas más importantes del Museo desde 1980. Destacar asimismo que fue junto con Ai Weiwei, Santu Mofokeng y Dayanita Singh uno de los cuatro artistas seleccionados para representar Alemania en el Pabellón Alemán en la Art Venice Biennale en 2013.
¿Quién sale?
Los soliloquios de veteranos de la escena como Ricardo Villalobos, Sonja Moonear, Ata Macias, Roman Flügel y Move D se alternan con hipnóticas secuencias de la pista de baile cuyo audio es la preescucha del DJ.

¿Qué es?
"Una mirada sorprendente y elegíaca a la escena electrónica alemana que apuesta por la calma y la reflexión". (In-Edit)
¿Qué ofrece?
Montajes hipervitaminados, hedonismo radical, sexo desenfrenado y pupilas dilatadas son los ingredientes habituales que siempre se atribuyen a las películas, ya sean documentales o ficciones, que se envuelven de música electrónica. Da igual cómo los aliñes, porque en la mayoría de los casos siempre funcionan bien y suenan aún mejor. Sin embargo, cierto es también, que las propuestas y caminos abiertos para llegar a ellas resultan ya del todo redundantes: músicos, Djs, gogos y promotores trabajan en una sofisticada maquinaria de ocio para satisfacer los deseos de diversión, sexo y libertad de la acelerada sociedad occidental. Son los grandes rasgos que atribuimos a día de hoy a esa música disco, que en su término más amplio, identifica a toda una generación. Pero no, no es el caso sin embargo de "If I think of Germany at Night", la que de buenas a primeras supone la película más pura y trascendental jamás rodada sobre música electrónica para un servidor. Y es que de lo que verdaderamente Romuald Karmakar nos habla es de la filosofía sobre la que la música electrónica o más bien, su creación y ejecución, se articula. Entre las excelsas y elocuentes reflexiones que los diferentes dj's nos brindan en las entrevistas y los dilatados planos secuencia que con cámara fija les retratan en su cabina mientras las masas sudorosas bailan a su compás, se gesta un documental de portentoso poderío formal y observacional que no necesita de grandes alardes ni aparatosos recursos para hacernos volar y flotar. Su recurso principal para ello no es otro que la suspensión y la divagación. Quién lo diría. Una idea inmejorablemente expuesta en el momento que el dj Ata describe la escena musical actual como "una gran alfombra densamente tejida, cuyo final está fuera de la vista". Desde su eclosión en la década de 1990, la escena de la música electrónica se ha diferenciado y ha evolucionado hasta convertirse en algo mucho más complejo y difícil de entender. Y en este sentido, Karmakar no intenta proporcionar una encuesta histórica sin fisuras, sino que permite que sus imágenes y sus protagonistas hablen por sí mismos. Pensemos primero, bailemos después. A cocción lenta siempre sabe todo mejor.
