Crónica Las Palmas 2019: "The Fragile House" la imagen desechable

Autor: Gerard Cassadó

Crónica Las Palmas 2019: "The Fragile House" la imagen desechable

Ganadora de la sección Signs of Life del Festival de Locarno, dedicada a aquellas obras que exploran los límites del lenguaje cinematográfico, la ópera prima de Lin Zi analiza los efectos del capitalismo salvaje en el seno de una familia china.

¿De qué va?

La noche de Fin de Año, la policía se persona en el domicilio de una familia que parece estar disfrutando de los festejos por televisión. En realidad un joven ha llamado para que se lleven a su tía, que se ha metido en la casa y no tiene intención de moverse de allí pese a no haber sido invitada. Una deuda, una construcción y unos terrenos familiares parecen haber roto a esta familia para siempre.

¿Quién está detrás?

"The Fragile House" es el debut del director chino de 31 años Lin Zi, graduado en la Escuela Universitaria de Arte y Diseño de Yunnan.

¿Quién sale?

Ninguno de los intérpretes chinos que aparecen en la película tiene créditos reseñables en su carrera en el cine.

¿Qué es?

Una reflexión sobre el valor de la imagen cinematográfica en un contexto capitalista, escondida tras un aparente drama familiar.

¿Qué ofrece?

¿De qué modo podemos representar la devaluación de la singularidad de la sociedad china inmersa en uno de los procesos capitalistas más salvajes que haya conocido el planeta? Es la pregunta que plantea Lin Zi en esta sorprendente ópera prima. Un film visualmente transgresor, pues mezcla formatos, texturas y cromatismos hasta el punto de que cada plano es radicalmente distinto al anterior. El resultado descoloca al espectador, pues no hay nada que, aparentemente, justifique el artefacto, y el conjunto se percibe como caprichoso e incoherente. 

La narración, no obstante, nos ofrece algunas pistas que explican este despilfarro de recursos cinematográficos. Una familia tradicional china cumple con las tradiciones de su sociedad: celebra el Año Nuevo viendo los fuegos artificiales, visita y rinde pleitesía a sus muertos. Pero el dinero se introduce en sus vidas como un ácido corrosivo. Una deuda familiar inaugura una sucesión de vasos comunicantes que afecta a todos los miembros de la familia. Con ese dinero se podría pagar a los obreros de una construcción, que están en huelga porque hace tiempo que no cobran. El padre de familia multiplica sus esfuerzos hasta convertirse en un cimiento más de ese edificio desnudo, abandonando su rol familiar. El hijo tiene problemas en la escuela y acaba en un internado porque las malas notas son sinónimo de un bajo valor de cambio de su fuerza de trabajo en el futuro. Las dos hermanas protagonistas dejan de ser hermanas para ser deudora y cobradora, y la familia acaba pareciendo más un mercado de valores que una familia.

Lin Zi decide representar esta historia de apariencia sencilla con un rocambolesco artefacto audiovisual en el que las imágenes ya no sirven para nada, más allá de su explotación. Que nada justifique un formato cuadrado, o un jump cut, pero que esos recursos y otros similares aparezcan constantemente, como si este film fuese una planta de fabricación de imágenes más que una película, parece aludir a la lógica de un sistema en que el exceso de producción provocará la plusvalía que sostendrá el sistema, al menos temporalmente. 

Es obvio que "The Fragile House", como su propio nombre indica, es una construcción frágil que acaba colapsando. Sus imágenes han perdido todo valor de uso y son tan inútiles como el bolívar venezolano. Pocas películas han pervertido hasta este extremo la imagen cinematográfica, y el derroche parece apelar a la mentalidad del nuevo empresario chino: más, más, más... no importa para qué.


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