Crónica L'Alternativa 2014: "Ciutat Morta" imagen-revolución

Fuente: Ricardo Jornet (filmin)

La sala de proyección del festival L'Alternativa se quedó pequeña para el alud de gente que se acercó a ver el que probablemente sea el documental español que más está dando que hablar en los últimos años, proyectado en San Sebastián y ganador de la Biznaga de Plata en Málaga. "Ciutat Morta", que estrenamos en filmin el 28 de noviembre, cumple el tan necesario papel de denunciar aquellos hechos que otros, por presiones políticas o económicas, no se atreven ni a sugerir, y surge como un documental de choque que busca poner patas arriba los poderes policial, político y judicial barceloneses, catalanes y españoles. Ahí es nada.

¿De qué va?

El documental sobresale a la hora de detallar exhaustivamente una cadena de acontecimientos iniciada en 2006, con las detenciones irregulares de algunos jóvenes en los alrededores de una trifulca entre un edificio ocupado y los Mossos. Sometidos a vejaciones y palizas, condenados injustamente y sufriendo secuelas psicológicas para el resto de sus vidas, los detenidos y su entorno denuncian ante las cámaras todo lo sucedido y una escalofriante verdad empieza a salir a la luz: la posibilidad de que todo su sufrimiento no sea más que el efecto secundario de un complot que escala por las fuerzas policiales, llega hasta los juzgados y se mete de lleno en el Ayuntamiento de Barcelona y más allá. Entre los afectados, Patricia Heras, centro espiritual del filme y víctima mortal de esta cadena de corrupción policial.

¿Quién está detrás?

Xavier Artigas y Xapo Ortega son los cabezas visibles de una producción hecha en colaboración por muchas personas, gracias a la iniciativa de Metromuster, productora independiente con voluntad de empoderamiento civil. En efecto, sus responsables han conseguido impregnar cada fotograma de una voluntad de denuncia entre la rabia y el proceso metódico, con una sensibilidad que sólo puede respirarse en este tipo de trabajos a pie de calle. 

¿Quién sale?

Seres humanos, que ya es decir mucho. En efecto, si el documental es tan devastador es por la gran cantidad de certeros testimonios que recoge y muestra sin pudor: víctimas, sus abogados y familiares, antropólogos y responsables de organizaciones contra la tortura desfilan y van desgranando, sin miedo a señalar a los culpables, los entresijos de uno de los casos de corrupción policial más escandalosos de las últimas décadas. Y es esa mezcla de sentimientos, entre la búsqueda de justicia y venganza, la que convierte cada uno de los testimonios en algo muy difícil de olvidar: son, de una manera que pocas veces se había escenificado tan claramente en el documental español, el pueblo humillado contra los cínicos mandamases.

¿Qué es?

El documental español de denuncia política y social más rabioso de las últimas décadas, un canto sin límites a la emancipación del pueblo y a la búsqueda de dignidad por parte de unas clases a las que el poder ha dado la espalda, un bisturí que deja literalmente en cueros la concepción cívica, equilibrada y exitosa que se ha tenido en los últimos años de Barcelona. Tras su visionado, en efecto, uno siente que la ciudad se le muere, un poco, para siempre.

¿Qué ofrece?

Es difícil comentar "Ciutat Morta" en base a su pura calidad audiovisual, ya que no nos encontramos ante un documental común, sino ante un perfectamente engrasado instrumento de denuncia cuyo objetivo no es la consecución de éxitos estéticos o narrativos, sino llevar a los tribunales a aquellos que tanta miseria han traído con sus corruptelas, negligencias y negaciones a escuchar. Si lo analizamos desde esta órbita, el éxito es apabullante: los trapos sucios se van revelando poco a poco a lo largo de unas dos horas en las cuales la atención del espectador ni puede, ni quiere decaer; los testimonios escandalizan y dignifican a las víctimas a partes iguales; la apuesta ética firme de los responsables se respira plano a plano. Si una de las víctimas pide "venganza" y "justicia" al principio del filme, estamos seguros de que se imparten ambas.

Y es esta voluntad de denuncia, que busca constantemente el cuestionamiento de las estructuras que nos gobiernan y pueden llevarnos a la ceguera (una ceguera que nos imponemos, un poco como Edipo), expresada con toda claridad y sin cortapisas, lo que convierte la película en un documento periodístico y humano de primer orden, que literalmente merece ser visto para ser creído. "Ciutat Morta" es el primer gran logro de la lucha social por el esclarecimiento de lo que sucedió realmente con Patricia Heras y los otros jóvenes culpados de un crimen que no cometieron: el siguiente paso, y todo parece apuntar en esa dirección, es que los verdaderos responsables den la cara. Por su parte, el filme les exhorta a hacerlo, de la mejor manera posible.

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