Crónica Donosti 2013: "De tal padre, tal hijo" sentido y sensibilidad solo al alcance de Hirokazu Kore-eda

Fuente: Joan Sala (filmin)

La conmovedora historia de un hombre que debe enfrentarse a sí mismo cuando se encuentra con la primera verdadera dificultad de su vida, es el punto de partida de una nueva muestra del sensible, tierno, delicado y en definitiva, inconfundible cine de Hirokazu Kore-eda. Vista en Cannes, y a competición ahora en Perlas de San Sebastián, recuperamos crónica.

¿De qué va?

Dos matrimonios reciben la noticia de que 6 años atrás, el hospital intercambió sus hijos por error...¿y ahora qué?

¿Quién está detrás?

Uno de los grandes del cine oriental contemporáneo, el responsable de dos de las mejores obras que la cinematografía asiática nos ha brindado los últimos 20 años, y por descontado, una de las principales estrellas de filmin. Él es el director de "Nadie Sabe", "Still Walking" o "Kiseki".

¿Quién sale?

Masaharu Fukuyama, Machiko Ono, Yoko Maki y Lily Franky. En manos de Kore-eda, todos transmiten una inconfundible naturalidad con sutil desparpajo, haciendo especial hincapie en el protagonista y padre, Masaharu Fukuyama. Y eso que no tiene hijos en la vida real.

¿Qué es?

Marca de la casa, o lo que es lo mismo, una entrañable, sensible y conmovedora mirada solo al alcance de Hirokazu Kore-eda.

¿Qué ofrece?

Si por algo se distingue el cine de Hirokazu Kore-eda es por su tacto, su entrañable sentido y absoluta sensibilidad, para diseccionar los conflictos de la vida familiar partiendo desde la mirada infantil. Una patente de la que hace gala a lo largo de su excelente obra, y que vuelve a repetir en "Like Father, Like Son", incidiendo una vez más en el protagonismo infantil, aunque no bajo su mirada. En este caso, lo hacemos bajo el prisma de un arquitecto obsesionado por el éxito profesional que de repente se entera de que el niño que crió no es el suyo y que su hijo biológico ha crecido en una familia mucho más modesta. Un conflicto que supone el punto de partida para ahondar, no tanto en la lucha de clases, como en la educación que éstas condicionan. La ternura, la cercanía, la presencia y el constante cariño del 'pobre' choca con la rigidez, la ausencia, exigencia y frialdad educacional del 'rico'. Lo que parece tan obvio punto de partida en manos de cualquier director que se tercie, resulta extremadamente sutil, entrañablemente delicado y honestamente conmovedor en manos del director de "Kiseki". Es su 'marca de la casa'.

Nota: 8.0 / 10

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