Crónica Cannes 2014: "Still the Water" Miñarro y Kawase nadan en plena armonía
Naomi Kawase dirige, Lluis Miñarro produce. Responsable de la espléndida “Shara” y ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes por "El Bosque del Luto", lo nuevo de Kawase presenta todos los mimbres necesarios para repetir éxito con la exquisita, sutil y entrañable "Still the Water".
¿De que vá?
Los habitantes de la isla de Amami, viven en armonía con la naturaleza, para ellos en cada árbol, cada piedra y cada planta vive un dios. Una tarde de verano, Kaito descubre el cuerpo de un hombre flotando en el mar. Su amiga Kyoko le ayudará a descifrar el misterio. Crecerán juntos, aprendiendo a ser adultos, descubriendo los ciclos de la vida, la muerte y el amor
¿Quién está detrás?
"Aguas tranquilas" es la decimosexta película de Naomi Kawase, quien a lo largo de su carrera ha trabajado mayoritariamente en el campo del documental. La directora ha sido premiada en los festivales de Cannes, Locarno y Rotterdam, entre otros. El film es una nueva incursión de Lluís Miñarro en la coproducción internacional, después de haber ganado la Palma de Oro el 2010 con "Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas" de Apichatpong Weerasethakul y de haber colaborado dos veces con Manoel de Oliveira.

¿Qué es?
Los ciclos de la vida en ceremoniosa armonía
¿Qué ofrece?
El nuevo y hermoso film de Naomi Kawase nos sumerge en las aguas (y la vida) de Amami, una isla subtropical japonesa donde las tradiciones sobre la naturaleza permanecen eternas. Es precisamente en tan exótico paraje donde nuestra entrañable pareja de jóvenes protagonistas descubren y experimentan los ciclos entrelazados de la vida, el amor y la muerte. "Still the Water" vuelve a bascular sobre aquellas elementos que dotan de una identidad propia la espiritual mirada de Naomi Kawase, pero si por algo destaca precisamente, es por situarse también en sus antípodas, para transmitirnos sin embargo, misma percepción y mismas sensaciones. Si en los últimos años su obra se había centrado en la concepción de la vida (fue el caso del documental "Genpin", a concurso en el Festival de San Sebastián 2010), en su nuevo y conmovedor film nos lleva de forma tan cautivadora como ceremoniosa a la inevitabilidad de la muerte. Y lo hace a través de una historia frágil, sensible y delicada, de aura tan mística y sosegada, como espiritual y apasionada. La muerte como el inevitable punto de inflexión de nuestro ciclo de vida, como un destino ineludible que también merece su debida celebración, aunque sea partiendo de la pena y el dolor. Pero que nadie se equivoque, "Still the Water" no se limita a recorrer el fatídico trayecto final de nuestro día a día vital. También incide en el el germen de todo ello, el descubrimiento e identificación del amor y nuestra relación con la naturaleza se erigen en armoniosos elementos sobre los que báscula la calida y arrebatadora poesía en que la que se sumerge y envuelve esta conmovedora y bella y película. De cuerpo y alma.