Crónica Berlinale 2014: "Blind Massage" un planeta sin caracoles

Fuente: Joan Sala (filmin)

"Summer Palace" es un título que probablemente os suene a muchos de vosotros. Y no precisamente por ganar nuestro añorado BAFF allá por el 2007, sino también por provocar la prohibición de rodar a su director, tras realizarla sin contar con la aprobación del gobierno chino. Pues bien, con cuatro películas rodadas en los úlltimos 7 años, y algunas de forma clandestina (entre las que destacan "Spring Fever" y "Love & Bruises"), Lou Ye vuelve a primera plana con "Blind Massage", una nueva muestra de lo sufridor (y en este caso errático) que puede llegar a ser su inconfundible, pero igualmente ecléctico universo.

¿De qué va?

Una hermandad de masajistas ciegos especializados en masajes terapéuticos trabajan de forma conjunta y fraternal en su consulta de Nanjing. "Blind Massage" nos retrata la vida de estas personas partiendo de su trabajo y sus costumbres, pero también de su vida amorosa, las pocas alegrías que se llevan y las muchas penas que sufren.

¿Quién está detrás?

Su obra está prácticamente inédita en España, sin embargo se trata de uno de los directores con más talento y más populares de China. Su última película, protagonizada por Tahar Rahim y Lika Minamoto, es la excepción que confirma la regla. Estrenada el pasado año en nuestras salas de la mano de Vértigo, en breve podremos ver "Love & Bruises" en filmin.

¿Quién sale?

Protagonizada por uno de los actores habituales de Lou Ye, Hao Qin ("Mystery") a quien acompañan Xiaodong Guo, Lei Zhang, Ting Mei, Xuan Huang y Lu Huang. Muchos, que no todos, expuestos ante cámara sin poder mirar a ella.

¿Qué es?

O mejor dicho, que no es: "El planeta de los caracoles".

¿Qué ofrece?

Una desmedida y tosca apología del dolor y el sufrimiento. "Blind Massage" retrata el día a día de este singular y fraternal grupo desde el sometimiento al que se ven abocados por una vida condenada a la oscuridad. Su problema es que, a pesar de presentar algún reseñable pico de grandeza desde el aspecto formal, generando breves momentos de intensidad, la película se le va completamente de las manos al director chino. La suya es una mirada que carece de poesía y a la que le sobra ensañamiento, y si pretende ser experimental o sensitivo acaba por resultar opaco y tediosamente rígido. Aquí no hay equilibrio, ni tampoco base argumental suficiente para dar pie a una meditación poética sobre la percepción sensorial que resulte mínimamente compacta y atractiva. Una decepción para la que por suerte, tenemos nuestro infalible antídoto. Si hubiera sido su ejemplo y referencia, probablemente estaríamos ante una candidata a premio. Momentos cotidianos, desde cambiar una bombilla hasta sentir la lluvia, se transforman en auténticas aventuras sensibles en "El planeta de los caracoles", un documental no tan destinado a sobrecogernos y fustigarnos, como a abducirnos y emocionarnos. Su mágica, sutil y arrebatadora sensorialidad, es precisamente de la que "Blind Massage" carece.

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