Colección Debate: "Engañar a Houdini", de Alex Stone

Fuente: Filmin

Desde los trileros que ocupan las esquinas con sus pequeños trucos a los genios de cartas que juegan en los casinos más lujosos. La magia y el ilusionismo también conocen de extremos, y su práctica ha conquistado a granujas, artistas callejeros, magos de capa y sombrero y mitos de la talla de David Copperfield. Todos quieren sorprender e hipnotizar al espectador con sus juegos de manos, golpes de varita y, en el más increíble de los casos, con sus monumentales desapariciones. Pero, al fin y al cabo, su propósito es solo uno: desafiar los límites de la percepción humana.

En su quinto cumpleaños, Alex Stone quedó maravillado por el juego de magia que su padre le había regalado. Una simple varita y un libro con unos cuantos trucos sencillos hicieron las delicias del niño, que muchos años después, en la ciudad de Nueva York, se adentraría una vez más en el misterioso mundo de la magia. En esta ocasión, de la mano de excéntricos personajes dedicados al mentalismo, el ilusionismo y demás poderes mentales, que habían conviertido las trastiendas de algunos locales en sus propios clubs.

“Engañar a Houdini”, publicado recientemente en la colección Debate de Penguin Random House, es el relato personal de esta segunda incursión, en la que Stone retrata la figura de algunos de los mejores magos y jugadores de cartas, que le permitieron acceder y formar parte de esta peculiar y a veces hilarante subcultura. Una comunidad secreta, obsesiva y brillante, empeñada en demostrar su valía mediante el engaño a los demás.

Siguiendo esta vocación y el ejemplo de sus maestros, este joven licenciado en Harvard trasladó todo su aprendizaje a las Olimpiadas de la Magia celebradas en Estocolmo, donde en 2006 compitió con algunos de los mejores magos del panorama actual. El ridículo protagonizado por Stone fue tal que le expulsaron del escenario. Sin embargo, en su incesable intento de comprender cómo los herederos de Houdini manipulan nuestra mente para generar sus inimaginables trucos, este escritor, que ha trabajado para The New York Times y The Wall Street Journal, investigó algunos de los rincones de la psicología, la física, la neurociencia, las matemáticas y la naturaleza de la percepción humana, y trazó su relación con la magia para volcar en este libro sus sorprendentes conclusiones sobre cómo funciona la mente, y por qué, a veces, no lo hace.

La magia del cine

El séptimo arte tiene en común con la magia una historia de ilusión y múltiples películas. De hecho, algunos de los cineastas más relevantes de la cinematografía se han interesado por este misterioso mundo de trucos, hechizos y adivinaciones.

Es el caso de Ingmar Bergman, el genio sueco que en 1958 se lanzó a rodar “El rostro, una historia ambientada a mediados del siglo XIX y protagonizada por un grupo de artistas ambulantes, entre los que se encuentran un mago e hipnotizador y una anciana experta en pócimas. La troupe viaja hasta una ciudad sueca cuyos escépticos habitantes querrán poner a prueba sus poderes y solicitarán a los artistas que preparen una representación.

Otro de los clásicos dedicados a la magia es “El cuervo (1963), película dirigida por Roger Corman e inspirada en uno de los más célebres poemas de Edgar Allan Poe. Vincent Price, Peter Lorre, Boris Karloff y Jack Nicholson se dan cita en el siglo XV, una época dominada por la superstición y el miedo en la que el hechicero Craven intentará vengar la supuesta falsa muerte de su esposa, anunciada por un cuervo.

Pero si la magia ha llegado a la gran pantalla ha sido, sobre todo, gracias a la figura del mítico Harry Goudini. El último gran mago (2007), de Gillian Armstrong, es uno de tantos films sobre este maestro del ilusionismo y del escapismo, que en esta ocasión busca la ayuda de una hermosa médium para contactar con su madre recientemente fallecida. El interés del famoso mago por el espiritismo y por desenmascarar a la misteriosa mujer chocará con su inevitable atracción por ella.

"El gran Houdini", protagonizada por el excelente Tony Curtis, también se centra en la vida del ilusionista húngaro y recorre algunos de sus trucos más célebres. "Magia", dirigida por Richard Attenborough, fue la semilla de películas de terror como "Chucky, el Muñeco Diabólico". "El truco final""El Ilusionista" y "Oz, un mundo de fantasía" son otras de las incursiones del engaño fantástico en el séptimo arte.

Pero el cine no sólo ha concedido protagonismo al mundo de la magia, también se ha servido de varios de sus mejores representantes para llevar a cabo algunos films. Uno de ellos es Simon Lovell, reconocido mago de cartas que hizo de doble de Edward Norton en las partidas de poker de "Rounders". Jeremy Piven, uno de los actores de "Ases calientes", parecía hacer verdaderas florituras con una baraja, pero todo el mérito es de Dave Buck, otro de los genios de la manipulación de cartas.

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