Claves para lograr derechos musicales sin arruinarse en el intento
Hoy estrenamos en filmin "Frank", nueva maravilla indie del cineasta británico Lenny Abrahamson, autor también de genuinas comedias como "Garage" o "Adam & Paul". El filme, una particularísima dramedy negra con un sorprendente trasfondo humano, cuenta entre sus atractivos con un Michael Fassbender embutido dentro de una cabeza de papel maché y una banda sonora maravillosa, con temas originales compuestos por Stephen Rennicks. Una forma ingeniosamente creativa de evitar el pago de costosos derechos, aunque no la única.
"Frank" narra las alocadas peripecias de un grupo de música progresiva, capitaneado por Fassbender (inspirado en artistas como Daniel Johnston), y sus desavenencias a la hora de componer e interpretar sus personales creaciones. Que la música sea original, como veréis, es una auténtica ventaja; pero todos sabemos que es difícil pensar en "esa" escena que nos vuelve locos en nuestro guión si le quitamos "esa" canción que suena de fondo en nuestra mente.

Por lo tanto, si tienes en la cabeza la próxima maravilla del indie patrio, nuestros amigos de Indiewire nos brindan algunos consejos de expertos para que tu selección musical sea un verdadero éxito y no te topes con las temibles fauces del complejo mundo de las licencias musicales. Por eso, aquí van algunos consejos absolutamente útiles, de la mano de expertos de uno de los paneles del DOC NYC.
No consigas los derechos antes de rodar, pero tampoco te esperes hasta el final
Los expertos sugieren que, a menos que estés preparando un documental musical para el que ciertas canciones sean vitales, no pagues para que te concedan licencias antes de hacer la película. Muchas veces, la canción que tienes en la cabeza acaba por no funcionar tan bien en el producto acabado. Pide los derechos, eso sí, en cuanto te concedan la licencia - no esperes hasta que sólo quede proyectar tu filme, pensando que hacerlo de buena fe te cubrirá. Incluso la música que uses brevemente, se escuche diegéticamente o en segundo plano cuenta: una escena completa puede acabar por ser inservible si no tienes los derechos. La buena fe no se aplica de la manera que la gente piensa que lo hace.
Inclínate hacia lo generoso con el presupuesto que destines a la música
Deben pagarse los derechos generales de la compañía propietaria de la canción, pero también los de publicación, es decir, los pertenecientes al compositor directo. Esto quiere decir que cada escritor de cada una de las canciones debe aprobar su uso en tu película, lo cual puede ser costoso, tanto económica como temporalmente hablando. Además, reclama las mismas tarifas a todos los propietarios, si negocias con terceras partes: por ejemplo, si David Bowie te deja usar "Modern Love" por una cantidad X, dile al resto de propietarios que consideren si no es justo que te cobren lo mismo. ¿Quién se cree que merece cobrar más que David Bowie?
Una banda sonora original casi siempre es mejor que una prestada.
Contratar a un compositor para que escriba música original para tu película es tanto económicamente inteligente como creativamente más rico, ya que la música será única para tu película, y los espectadores no tendrán una unión emocional preconcebida con ella.
Y, todavía más importante, contrata a un experto.
El mundo de las licencias musicales es complicado, y deberías contratar a un experto si tienes preguntas. Este punto está emfatizado por los expertos, los cuales suelen ver películas que se meten en problemas cuando los derechos musicales empiezan a estropear el trabajo, algo que podría haber sido remediado fácilmente por un experto.
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