"Bullhead" mafia hormonada en filmin
Asombró en la Berlinale y arrasó en los Premios del Cine Flamenco. Su éxito se sumaba a la ovación de la prensa en el estreno comercial de la película, la buena acogida en los numerosos festivales en que la cinta ha sido presentada y, sobre todo, a la aceptación del público belga que acudió en masa a los cines. Ante semejante currículo, no podíamos pasar por alto la oportunidad de brindarnos una de las películas más reivindicadas allá por el 2012. "Bullhead" llega a nuestro catálogo.
¿De qué va?
Un veterinario sin escrúpulos le ofrece al joven granjero Jacky Vanmarsenille un oscuro negocio con un traficante de carne. El asesinato de un policía agitará las cosas, que se complicarán aun más cuando Jacky deba confrontarse a un misterioso secreto de su pasado. Las consecuencias serán terribles.
¿Quién está detrás?
Significa el primer largometraje del belga Michael R. Roskam. Aunque ahora no os suene el nombre, os sonará. De hecho, es el responsable de dirigir la última apariciónde James Gandolfini ante cámara con "The Drop", uno de los títulos que apuntan al próximo Festival de Toronto o Venecia. Su excelente fotografía es obra del prometedor Nicolas Karakatsanis (que ha trabajado recientemente en "Lost Persons Area").
¿Quién sale?
Fue la película que directamente catapultó al éxito a un demoledor Matthias Schoenaerts ("De óxido y hueso").
¿Qué es?
Un profeta + Shame
¿Qué ofrece?
"Bullhead es a la mafia lo que Hamlet es a la familia real danesa", afirmaba el director Michaël R. Roskam. Y no es para menos. Habalmos de una violenta tragedia acerca de la pérdida de la inocencia, la amistad, el crimen y el castigo, pero también una reflexión sobre la conflictividad del deseo y la irreversibilidad del destino. Es así como "Bullhead" logra desplegar una atmósfera de oscuridad y profunda densidad en un impactante retrato que tiene como principal punta de lanza a Matthias Schoenaerts, quien nos regala un tour de force interpretativo en la piel de un salvaje toro desbocado (y hormonado) que da pie a un abrumador retrato personal tan brillante y voraz en su vertiente criminal, como profundo e íntimo en su carácter dramático. Feroz, áspero y contundente, así es como se distingue un soberbio thriller que segrega hormonas por los cuatro costados y que nos da una pista a seguir y no perder de vista: la de su director, Michael R. Roskam.