Brillante Mendoza "Cautiva" a Isabelle Huppert

Fuente: Joan Sala (filmin)

Su idilio se gestó en Cannes. Un jurado presidido por Isabelle Huppert otorgaba rodeado de una gran polémica el Premio al Mejor Director a Brillante Mendoza por su perturbadora, sordida, violenta y desasosegante "Kinatay" (premio que volvería a revalidar en el Festival de Sitges). Ese fue el momento en el que la diva francesa decidió que quería embarcarse junto al joven realizador filipino en una nueva aventura...cinematográfica. Lo avisamos en su momento, por más que tampoco haga falta ser un erudito para poder preveerlo. Huppert 'capturada' por Mendoza huele bien.

¿De qué va?

Es la historia de Therese Bourgoine, una voluntaria francesa que participa en una misión humanitaria en la isla de Palawan, un territorio salvaje ocupado por la jungla y la montaña. El punto de partida para la trama es el secuestro de Therese por parte del grupo Abu Sayyaf, un movimiento separatista yihadista que promueve la independencia de un estado fundamentalista islámico que englobaría el oeste de Mindanao y el archipiélago de Sulu.

¿Quién está detrás?

Principal abanderado dle cine filipino, actual referente del cine asiático y uno de los grandes nombres del cine independiente mundial.

¿Quién sale?

Con Isabelle Huppert, más que suficiente.

¿Qué es?

Una mujer en África + Secuestrada

¿Qué ofrece?

En "Cautiva" hay disparos a mansalva, muertes varias e incluso efectos especiales. Pero no nos equivoquemos, por lo que ante todo destaca la nueva película de Brillante Mendoza es por su incontestable realismo a la hora de trasladarnos los 377 días que los rehenes transcurren recorriendo la selva junto a sus captores. Aquí no hay un antes ni tampoco un después. "Captive" comienza en el día 1 y acaba en el 377,  estando, como es habitual en la filmografía del joven director filipino, mucho más cerca de la narrativa documental que de la propia ficción. Los disparos se repiten, las muertes se van sucediendo y asistimos alguna que otra explosión, pero siempre desde una prudente distancia observadora y nunca como un propio artefacto destinado al espectáculo.

Lo que verdaderamente le interesa a quien está tras la cámara es mostrarnos lo que puede suponer estar durante más de un año secuestrado en la selva, las relaciones que surgen entre los rehenes pero también entre víctimas y captores, así como las fundamentalistas motivaciones del grupo terrorista por un lado, y el desinterés del gobierno filipino por rescatar a los rehenes por el otro. Aquí no hay buenos ni malos, lo que si que hay es el absorbente retrato realista de un conflicto que hoy día sigue más vivo que nunca y la identificación de las grietas sociales que lo provoca, al igual que todas las virtudes aquí destacadas provocan que estemos ante una nueva joya en la brillante filmografía de Mendoza. Y a todo esto, ya se me olvidaba, Isabelle Huppert está cautiva de por medio. ¿Alguna sugerencia más?

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