"Bajo el Sol" amores en tiempos de guerra

Autor: Bea Parra

El estreno de la semana nos llega desde Croacia gracias a los compañeros de Surtsey Films. Una hermosa región bañada por el sol, ahora más infamemente conocida por ser uno de los sets "Juego de Tronos", cuyas heridas por la Guerra de los Balcanes aún no han cicatrizado del todo. “Bajo el Sol” fue la película que presentó Croacia para los Oscar gracias a su buena recepción en Cannes, donde consiguió el Premio Especial del Jurado en la Sección Una cierta mirada. Necesaria para todo aquel que quiera aprender viendo sin que por ello resulte aleccionador. Necesaria para todo aquel que todavía tenga esperanza y que considere el amor la mejor herramienta para construir un futuro en paz.

¿De qué va?

Tres décadas. Dos naciones. Tres historias de amor consecutivas entre una mujer serbia y un hombre croata dentro del corazón envenenado de los Balcanes. Un canto a la vida que ha conmovido al jurado del Festival de Cannes. Bajo el sol es una película sobre la fragilidad, e intensidad, del amor prohibido.

¿Quién está detrás?

El cineasta croata Dalibar Matanic consiguió el Premio Especial del Jurado la Sección Una cierta mirada en la edición de 2015 del prestigioso Festival de Cannes. Un director comprometido políticamente que decide acercar el conflicto bélico y los efectos que tiene la guerra en la vida cotidiana de las personas a través de sus películas. “Hagas lo que hagas, nunca te cases con una chica serbia”. La idea de la película surgió a partir de este comentario que le hizo su abuela una vez. Una abuela cariñosa y a la que adoraba pero que representa todos los quistes que guarda todavía una sociedad dividida en bandos irreconciliables.

¿Quién sale?

Los particulares Romeo y Julieta de las tres historias de amor prohibido que se nos proponen son encarnados con soltura en todas ellas por la misma pareja de actores. Ella es Tihana Lazović, la prima croata de Adèle Exarxopoulos y él es Goran Markovic, un eslabón perdido entre Paul Dano y Daniel Brühl, y ambos consiguen transmitir a través de personajes muy distintos todas las contradicciones y conflictos internos a los que deben enfrentarse por haberse enamorado de alguien que su entorno considera inapropiado.

¿Qué es?

Una suerte de historia a tres tiempos a lo Richard Linklater sin su verborrea característica ya que el dolor que se respira en los personajes de esta película está tan enquistado que no deja lugar a las palabras. 

¿Qué ofrece?

Contexto y perspectiva, a través de los tres episodios y sus seis personajes conseguimos entender los efectos de una guerra tan cercana como desconocida para muchos de nosotros. El primer amor se vive siempre con pasión irrefrenable y un corazón henchido en una insolente valentía fruto de la inexperiencia. Eso es lo que viven Jelena e Ivan en 1991. Ella es serbia y él croata, están enamorados y decididos a marcharse a un lugar donde su amor no sea visto como algo indeseable y puedan vivirlo en libertad. La región que vive en un estado de paz anémica donde los altos el fuego son constantemente violados y la tensión que se vive en el ambiente solo tiene un final posible, y es la guerra.

El segundo amor se vive con miedo. Si nos han roto el corazón de la manera más letal es más difícil que nos lancemos a los brazos de otra persona sin reticencias. Es el año 2001, la Guerra de los Balcanes ha terminado y en ella se han perpetrado crímenes tan atroces como los ocurridos en la Segunda Guerra Mundial, solo que a diferencia de aquella es un conflicto que han tenido que aguantarse solos. Y de los que las consecuencias solo ellos nos pueden hablar, porque sólo ellos conocen todo el dolor.  Natasha es serbia y ha perdido a su hermano en la guerra, su padre murió cuando era niña y ahora se ha trasladado con su madre a una nueva casa hecha pedazos que necesita una reconstrucción tan grande como el país. Es entonces cuando entra en escena Ante, un albañil croata que pretende ayudarlas en la puesta a punto de la casa. Natasha siente una inmediata atracción hacia él, una atracción sexual confusa que le genera un odio hacia él y hacia sí misma. Es el miedo a lo conocido, es el miedo a sentir simplemente simpatía por alguien que representa el bando que terminó con la vida de su hermano.

Y al final el amor se acaba, todo ese peso que cargamos sobre nuestras espaldas a lo largo del tiempo nos acaba resquebrajando hasta nuestra rendición. Cuando la presión social es tan fuerte que dejas atrás al amor de tu vida porque se trata de alguien socialmente inaceptable, te acabas convirtiendo en eso que odias, te acabas convirtiendo en parte del problema. Es el caso del joven y despreocupado Luka que, rumbo a un festival de música veraniego en 2011, decide realizar un alto en el camino para reencontrarse con Marja, una chica a la que dejó atrás por las convenciones sociales y de la que ahora busca su perdón. Un perdón extrapolable a la sociedad que necesita que le abran la puerta y le muestren que más allá de ella hay un futuro esperanzador. Las tres fases del amor que metafóricamente se reflejan en las tres fases del conflicto bélico demuestran que el miedo es tan paralizante que hace que los seres humanos hagamos lo mismo una y otra vez consiguiendo que la historia esté condenada a repetirse.



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