Antes de "Whiplash", "Guy & Madeleine on a park bench"

Fuente: Joan Sala (filmin)

Lástima, se le prestó muchísima menos atención de la que se debiera. Su triunfo en Sundance, en Cannes o su protagonismo en los Globos de Oro y  los Oscar gracias a su prodigiosa segunda película, nos lo confirma. Hablamos de "Whiplash", de su director Damian Chazelle, pero ante todo de su ópera prima, "Guy and Madeleine in a park bench". Toca celebrarlo.

Es allí precisamente donde se dio a conocer el gran triunfador de Sundance 2014, es allí donde obtuvo el reconocimiento que merecía su exquisita ópera prima. Un jazz cautivador da paso a un enfermizo y desbocado batería. Ha nacido una estrella, de esas que cuentan lo que nadie espera y además canta como nadie lo hace. De hecho, ya actuó en Torino, y volvió a reventar aforo en el Park City previo paso a repetir hito en las pantallas comerciales de todo el planeta. Y ahora sí, a ojos y oídos del mundo entero.

Un joven batería llega a la locura máxima alcanzando cotas insospechadas de demencia perfeccionista provocada por un nuevo profesor y su propio miedo a la mediocridad. Hablamos de "Whiplash", la gran triunfadora de Sundance 2014. El chico en cuestión es Miles Teller, el profe, reciente ganador del Globo de Oro, J K Simmons, y su director, el guionista de "Grand Piano" y responsable de la excelente y entrañable "Guy and Madeline on a Park Bench", Damian Chazelle.

Ganadora del Premio Especial del Jurado en su 27 edición, “Guy & Madeleine on a park bench” es una película de ésas difíciles de describir y categorizar, que casi se pueden definir por lo que terminan no siendo. Híbrida, deslumbrante, sugestiva, la ópera prima de Damián Chazelle es, en última instancia, una suerte de hermana menor de “Shadows” de Cassavetes, “Una mujer es una mujer” de Godard, “Crónica de un verano” de Jean Rouch, y mucho más de lo que estos parentescos implican. Es, por un lado, una comedia romántica que homenajea la tradición del cine musical norteamericano de los cuarenta y cincuenta, pero con una puesta en escena rabiosa y pálida cercana al cinema vérité. Por el otro, es la historia de un hombre (Guy) y la típica relación amorosa con dos mujeres durante un período determinado de su vida, aunque la verdadera protagonista del film es la música de jazz que desborda el relato.

Ha nacido una estrella. Su merecido protagonismo en la próxima gala de los Oscar lo atestigua, sus raíces lo confirman. No pierdan de vista a Damian Chazelle, empezando por su imprescindible ópera prima.

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