AFF 2013: "La Playa D.C." un cruce entre "El Odio " y "8 Millas" con nuevo look

Fuente: Elodie Mellado

AFF 2013: "La Playa D.C." un cruce entre "El Odio " y "8 Millas" con nuevo look

Con “El Odio”, "8 Millas" y Spike Lee en el retrovisor, Juán Andrés Arango nos ofrece un recorrido Urbano (más bien tribal) por las calles de Bogotá a las espaldas de Tomás, un chico (afro)colombiano que lleva "La Playa D.C." a los lugares más recónditos y oscuros de una ciudad a 2600 metros de altitud respecto al mar. Una ciudad que asfixia, ahoga y ante todo, corrompe.

¿De qué va?

La historia de un joven desubicado geográfica y emocionalmente, intentando hacerse hueco en un mundo hostil mientras busca a su joven hermano sacudido por el mundo de las drogas.

¿Quién está detrás?

El colombiano Juán Andrés Arango es otro de los canteranos de la ESCAC presente en la Atlantida, aunque él está especializado en Dirección de Fotografía. La Playa DC es su primer largometraje donde explora la situación de la población adolescente de clase baja en las grandes metrópolis.

¿Quién sale?

Uno de los grandes protagonistas de la Atlantida son, sin duda, los adolescentes, y la Playa D.C es otro buen ejemplo de ello. Un reparto pequeño pero solvente que se desenvuelve con facilidad dentro del microcosmos etnológico del film.

¿Qué es?

El Odio + 8 Millas

¿Qué ofrece?

Un ensordecedor paisaje de pesimismo y desesperanza cuya rudeza, sin embargo, es aplacada por los vibrantes sonidos tribales (rap y hip hop) y los rompedores cortes de pelo  que constantemente empapan y estilizan tanto "La Playa D.C" como los ideales de su joven y hastiado protagonista . El futuro no existe y la pobreza es una realidad tan imborrable que ni el sueño americano mejor contado podría hacer que desapareciera. El sino de Tomás y sus amigos no es otro que resignarse, o intentar huir, aunque bien saben que acabarán por volver al mismo punto de partida. Para ellos la vida no es más que un uroboros: escaparon de la guerra para encontrar la miseria, el olvido y la muerte. Las playas y los ríos de la infancia quedan lejos en el mundo de los sueños, aquel que duele evocar por lo inalcanzable que resulta. Lo único que importa es vivir otro día más.

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