5 razones por las que "El Niño y el Mundo" es de Oscar

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Es, sin duda, una de las mejores películas de animación de los últimos años, un triunfo de la técnica y del séptimo arte, la razón por la que el cine es cine. Gracias al incansable trabajo de la pequeña gran distribuidora Rita&Luca Films, "El niño y el mundo" ha podido llegar a cines y a Filmin una semana antes de los esperados premios Oscars, premios en los que opta al galardón a Mejor Película de Animación junto con "Inside Out (Del revés)" o "Anomalisa" entre otras. Ante tan dura competencia, os exponemos nuestras cinco razones por las que la película del cineasta brasileño Ale Breu, debería alzarse con la preciada estatuilla.


1. Por esa otra animación

Desde hace ya algunos años, concretamente desde que se inauguró el premio a Mejor Película de Animación allá en 2001, hemos vivido una hegemonía por parte de ese maravilloso estudio llamado Pixar, la casa que dio prestigio a Disney cuando ésta se encontraba en sus horas más bajas. Con 7 Oscars y 10 nominaciones, Pixar ha sido el estudio más galardonado en dicha categoría, algo que, si se cumplen todas las quinielas, parece que repetirán con "Inside Out (Del revés)" este próximo fin de semana. Gracias a esto, la denominada animación en 3D se ha vuelto más omnipresente que nunca, y en el circuito comercial es ya prácticamente imposible ver películas que no se ajusten a esta tendencia, con maravillosas excepciones como "La canción del mar" o las obras de arte de Studio Ghibli, cuyo futuro incierto tiene en vilo a todos sus fanáticos.

"El niño y el mundo" forma parte de esta otra cara de la animación. Una que nace de la mano del artista, pasa por la pintura, y acaba impregnada en el más puro papel para que cuando se reproduzca una y otra vez, conforme imágenes en movimiento a 24 fotogramas por segundo. La grandeza de Ale Breu es que no limita sus materiales, y convierte su película en todo un collage fílmico en el que podemos ver múltiples técnicas, todas igual de coloristas y preciosistas, que sirven para dotar a la película de una plasticidad que traspasa la pantalla, adoptando una tendencia muy de moda en el mundo de los videojuegos (Lana en "Little Big Planet" o plastelina en "Kirby y el pincel del arcoirís"). Breu ha insuflado a "El niño y el mundo" de una vida propia que la animación parece haber olvidado en su traspaso al 3D. Sin desmerecer del maravilloso trabajo que hacen los miles de artistas digitales, es un motivo de celebración que los Premios Oscar hayan decidido incluir esta otra forma de animar entre sus propuestas. Porque no todo acaba y comienza en Pixar.


2. Por despertar nuestra conciencia social

El cine es nuestra particular ventana al mundo. A través de él conocemos historias que nos harán reír, emocionarnos, evadirnos, pero también despertarnos de este letargo acomodado que muchas veces vivimos en los países desarrollados. La génesis de "El niño y el mundo" no se aleja demasiado de lo que puede plantea "Inside Out (Del revés)" a primera instancia: los niños, al crecer y por ende, experimentar, toman conciencia de sus recuerdos y los transforman un sentimientos mucho más complejos que las simples dicotomías de tristeza/alegría.

El "El niño y el mundo" trata tanto de la pérdida como lo hace la película de Pixar si observamos que ambas parten del mismo hecho central: El progenitor masculino, por motivos laborales, transforma el estado en el que se encontraba la familia, ya sea por una mudanza o por la obligación de abandonar el hogar familiar. Si en "Inside Out" es la mudanza que desata ese caos de emociones en Riley, en "El niño y el mundo" el padre debe abandonar el hogar para ir a una plantación de algodón brasileña y mantener su familia a distancia. Hasta aquí, las películas lidian con la transformación de formas muy similares. Las emociones de Riley descubren la nostalgia, y nuestro niño evoca recuerdos que literalmente se desvanecen ante sus ojos. Lo que antes era una alegre cena familiar, ahora ya no existe, por tanto, nostalgia.

Pero también es aquí donde la película se separa. Si en "Inside Out" el conflicto jamás escapa de las cuatro paredes del hogar, en la película brasileña nuestro protagonista se lanza directamente al mundo real para ir en busca de su padre. Y es en este mundo donde descubre que el sacrifico paterno y familiar forma parte de un cuadro mucho mayor donde se dan mano la explotación y expolio paulatino que lleva sufriendo Brasil desde hace décadas. La destrucción de la selva amazónica, la lamentable situación laboral que viven los trabajadores, la fuerza empleada por el gobierno de Brasil para acallar al pueblo (recordemos el infame Mundial de Fútbol que vivimos el pasado año). Un verdadero golpetazo en nuestra cara que como pincelada final pone el foco en la insaciable industria de la moda, que exige, demanda, deshecha y nos convierte en auténticos consumidores caníbales a costa del sufrimiento ajeno. "El niño y el mundo" es una película que conciencia y visibiliza, que hace que los más pequeños se pregunten cómo funciona el mundo a su alrededor y si hay posibilidad de cambiarlo, pues al final, el futuro son ellos, y gracias a más iniciativas como estas podremos construir una sociedad responsable con las personas y el medio.


3. Por ser puro cine para padres e hijos

No hay nada más enriquecedor para un padre que formar parte del aprendizaje de su hijo. La labor de los educadores es crucial, pero lo que se deja en la escuela debe continuar en casa. Es con cine tan sensorial como "El niño y el mundo" con el que un niño se plantea preguntas. Un cine que deja espacio al diálogo, la reflexión y sobretodo, a la duda. Muy posiblemente las preguntas y las respuestas surgirán con la película brasileña serán más complejas y de un calado social más hondo, pues conlleva conceptos políticos cuya adaptación puede ser difícil, pero en sus muchas capas, el mensaje que flota en ella es de una pureza incomparable: la igualdad, el respeto por la naturaleza y el consumo responsable de los recursos de nuestro planeta. Una lección de una riqueza sin igual para nuestros hijos.


4. Una imagen vale más que mil palabras

Una de las peculiaridades de "El niño y el mundo" es que es una película que carece de diálogos. Sin articular palabra, el mensaje de la película se construye a través de sus bellas imágenes y arrebatadora banda sonora, y no necesitamos más. Como una auténtica sinfonía visual, nos lleva a recorrer su particular universo a golpe de instrumentos y cánticos populares, de una forma no muy diferente a lo que ya hiciera Disney en sus entregas de la serie "Fantasía". Y si tenemos en cuenta la complejidad y profundidad de la película, no podemos más que admirar esa aparente sencillez en la que levita, que hace que sea un producto accesible a públicos de todas las edades.


5. Por ser el primer estreno simultáneo en cines e Internet de una película nominada al Oscar

Una razón que nos llena de ilusión, pues reafirma que el Video on Demand es el camino para acercar el cine de forma legal al mayor número de espectadores posibles y tumbar las limitaciones que muchas veces puede tener la distribución física. Gracias a distribuidores como Rita&Luca, dedicados en exclusiva al cine infantil, ha sido posible hacer de "El niño y el mundo" el primer estreno simultáneo en cines e Internet de una película nominada al Oscar justo una semana antes de que se estrenen los premios. Un hito a celebrar que dispone un posible futuro en el que las ventanas de distribución cada vez sean más amplias y todos podamos disfrutar del cine, en pantalla grande, pequeña, en el sofá o en la butaca.

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