16 de enero: estrenos de la semana en cines, ¿qué recomendamos?

Fuente: Ricardo Jornet (filmin)

Hoy se estrena en nuestro país "Siempre Alice", tour de force interpretativo para Julianne Moore, que de momento le ha valido un merecidísimo Globo de Oro a la Mejor Actriz una nominación (que probablemente acabe en premio gordo) a los Oscar. Drama humano exquisitamente escrito y dirigido, basado en el best-seller de Lisa Genova, el filme muestra, sin artificios ni dramatismos, el lento descenso de su protagonista hacia la desmemoria del Alzheimer. Emocionante, intensa y devastadora, nosotros la tendremos en mayo, y no podemos dejar de recomendárosla.

¿De qué va?

Alice Howland (Julianne Moore) es una profesora de neurología totalmente apasionada por su trabajo, que divide su tiempo entre las clases en la Universidad y su familia (el ambicioso doctor Alec Baldwin y sus tres hijos, entre ellos Kristen Stewart o Kate Bosworth). Los pequeños lapsus mentales que sufre de vez en cuando, que le hacen olvidar nombres o fechas, la irán conduciendo hacia una realidad devastadora, pero que asume con entereza: a sus cincuenta años, sufre un raro tipo de Alzheimer que le irá robando poco a poco la memoria. 

¿Quién está detrás?

La pareja formada por los cineastas independientes estadounidenses Wash Westmoreland y Richard Glatzer ya dio la campanada en Sundance allá por 2006, cuando se alzaron, de manera histórica, con el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público por "Quinceañera", magnífico drama juvenil con el que contamos en filmin. Otro de sus éxitos recientes es "La Última Aventura de Robin Hood", con un apabullante Kevin Kline en la piel del Errol Flynn más ebrio.

En este caso, su estilo sencillo pero directo brilla especialmente por su implicación personal con la impactante historia de Alice: Glatzer sufre de ELA, lo que durante el rodaje le impidió libertad de movimiento. Pero quizás sea precisamente por eso que el filme resulta tan real, cercano, a flor de piel. Una maravilla de iluminación, composición y dirección de actores de esas de las que hoy en día aparecen más bien pocas.

¿Quién sale?

Como decíamos, gran parte del mérito de este emocionante filme se lo lleva Julianne Moore, que aquí demuestra más que nunca por qué es una de las gigantes de la interpretación contemporánea: en sus primeros planos (de los cuales, afortunadamente, hay muchos) Moore prefiere abandonar el histrionismo o la lágrima fácil para ofrecernos una de las interpretaciones más mesuradas y a la vez más imponentes de los últimos años. A su alrededor, gente de la talla de Alec Baldwin (magnífico en su papel del marido que se debate entre el dolor por la enfermedad y su carrera profesional), Kristen Stewart (que de nuevo consigue quitarse de encima el sambenito que lleva arrastrando desde hace años, demostrando lo capacitada que está como actriz) o Kate Bosworth

¿Qué es?

Una destilación de indie norteamericano contemporáneo mezclado con el gusto por la intensidad de lo cotidiano de Cassavettes o el interés por los pequeños (grandes) dramas familiares y su exploración de Yasujiro Ozu (no en vano, el clásico cineasta japonés fue una de las inspiraciones de la pareja de cineastas a la hora de encarar su filme). O, en pocas palabras, un filme que consigue que llores no por lo que te muestra, sino por lo que sugiere entre frases de diálogo, miradas y gestos. 

¿Qué ofrece?

A la hora de tratar un tema como este, es más que fácil caer en los sentimentalismos, los lamentos, los personajes que se tiran de los pelos y maldicen su destino. El acierto de "Siempre Alice" es precisamente el que subyace en su acertado título: el de recordarnos constantemente que, bajo el manto de la desmemoria, siempre se encuentra la Alice de siempre, el ser humano infinitamente digno que decide superar esta tragedia con entereza, responsabilidad y una actitud positiva incluso ante un hecho tan devastador. Y, más allá de la historia, hay que loar la certitud del filme a la hora de retratar un cierto estado de ánimo contemporáneo (con esas carreras de Julianne Moore por Nueva York, intentando quizás huir de si misma); su equilibrio entre un estilo en primera persona, abundante en primeros planos largos e intensos, y una perspectiva más general de retrato familiar; y su excelente banda sonora, a cargo de Ilan Eshkeri, que convierte algunos instantes en verdaderas perlas audiovisuales. Una verdadera joya del indie, en fin, el papel de su vida para Moore y un estudio acerca de lo que significa perder la memoria sin perderse a uno mismo.

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