8,5

Uno, Dos, Tres

· 104min.

James Cagney logra una de las composiciones más ricas, más divertidas y con más ritmo de toda su carrera en esta comedia de Billy Wilder.
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Sobre la película

Jams Cagney logra una de las composiciones más ricas, más divertidas y con más ritmo de toda su carrera en esta comedia de Billy Wilder que logró caldear la atmósfera de los años de la guerra fría con sus oleadas de carcajadas. C.R. McNamara (Cagney), un alto directivo destinado en Berlín Occidental, recibe el encargo de cuidar de la hija de su jefe durante una de sus visitas. Cuando MacNamara se entera de que la hijita del alma se ha ecapado y ha contraído matrimonio con un exaltado joven comunista, y de que su jefe estará de vuelta en la ciudad en tan solo veinticuatro horas, no le queda más remedio que transformar al reacio revolucionario en un yerno digno; de lo contrario, ya puede despedirse de su ascenso. Pero en menos de lo que se tarda en decir uno, dos, tres, sus planes se le escapan de las manos y provocan un incidente internacional capaz de enfadar a los rusos, a los alemanes y, lo que es peor a su propia esposa (Arlene Francis), que ya está con la mosca detrás de la oreja.

Dirección y reparto

Dirección:
Billy Wilder

Premios y nominaciones

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos en Español
Audio: Inglés
Versión en Español
Audio: Español

Más información

Título original:
One Two Three
Géneros:
Clásicos, Comedia
Recaudación: 75.588,91 €
Espectadores: 124.161
Ver ficha:
IMDB

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Una de las más perfectas obras maestras de Wilder: mordaz, satírica, divertidísima, crítica y negrísima. Superlativo James Cagney.

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sjñdf








super divertida. un rellotge -suís- de precisió.

guiionistes de tot el món, mireu-la

esta película es muy graciosa y entretenida

9

"Revisited today, Billy Wilder's 1961 farce One, Two, Three is a Cold War poltergeist, rattling chains in the vanished spook house that was West Berlin. Indeed, this artifact from the era of geopolitical competition and nuclear crisis, sufficiently prescient to conjure the idea of Soviet missiles in Cuba, was actually in production when the Russians and East Germans sealed the border and ringed Berlin's western zone with a double-tiered wall."

J. Hoberman de Village Voice