Shut up and play the Hits!

Una muerte controlada. Aquí James Murphy, el rockstar más improbable de la historia, una semana antes de su concierto de despedida. Cascada de hits en directo se entrelazan con la cotidianidad del autor y su humilde percepción del grupo (y cómo finiquitarlo). Una muerte planificada. El último vals de James Murphy, el rockstar más improbable de la historia: maduro, apacible, leído, con cara de ser crítico musical en alguna revista y poco inclinado a hacer el ridículo por éxito o fama (“Tenía una vida antes de esto”, afirma, al modo Bill Withers). En este extenso filme nos encontramos con él una semana antes del multitudinario concierto de despedida que LCD Soundsystem celebraron en el Madison Square Garden. La historia procede así: cascada de hits en directo (“Someone great”, “Losing my edge”, “All my friends”, etc., así como versiones del “Jump into the fire” de Nilsson y el “Bye bye Bayou” de Alan Vega) se entrelazan con la cotidianidad del autor y su humilde percepción del grupo. Murphy habla con franqueza de ir de gira (“Me salían canas cada vez que hacíamos un tour”); de los comienzos (“Éramos como un grupo de versiones de LCD Soundsystem”); de ambición no reñida con humildad (“No nos sentíamos especiales, pero queríamos dejar huella”); de composición; de razones para la disolución: hartazgo y miedo al éxito masivo (pero también miedo al fracaso). Un verdadero testamento, filmado con gusto impecable.

Año
2012
Duración
105 min
Clasificación
TP
Dirección
Dylan Southern, Will Lovelace
Géneros
Documental
País
Estados Unidos
Ver en Filmin