8,3

Ocaña retrato intermitente

· 78min.

Visión intimista del pintor andaluz José Pérez Ocaña, un personaje que marcó la vida de la Rambla y la plaza Real en la Barcelona de finales de los setenta.
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Sobre la película

Visión intimista del pintor andaluz José Pérez Ocaña, un personaje que marcó la vida de la Rambla y la plaza Real en la Barcelona de finales de los setenta. Ocaña es un retrato intermitente roto por la "provocación del recuerdo". Ocaña en su casa nos habla de su vida y al mismo tiempo, en intermitencias, vemos el mundo que emana de su subconsciente. Así, mediante la utilización del travestismo, se nos muestra el juego dramático, que parte del esperpento ibérico, cercano también a las modernas teorías del teatro de calle. Reconstruimos sus visiones sobre el culto de la muerte, el fetichismo de las imágenes religiosas... Y a estas intermitencias se añade su "descarga vital", su universo creador.

Dirección y reparto

Dirección:
Ventura Pons
Reparto:
Ocaña, Paco De Alcoy

Premios y nominaciones

Audio y subtítulos

Versión en Español
Audio: Español

Más información

Título original:
Ocaña retrat intermitent
Géneros:
Clásicos, Drama
País:
España
Estreno en cines:
01/06/78
Recaudación: 80.877,92 €
Espectadores: 97.453
Ver ficha:
IMDB

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Una brutal ruptura con los prejuicios sobre los artistas del Sur. Deconstruyendo la apropiación cultural de la copla andaluza por parte del Franquismo; asumiendo las tradiciones religiosas y desposeyéndolas de sus cargas morales... un ser libre, visionario y autentico que representa el verdadero valor del documental. La prueba es que ninguno posterior de Ventura Pons se le acerca en fuerza y calidad.

(Editado)

Admiración y orgullo por esta gente que salieron en pelotas, literalmente, a la calle cuando aún en España quedaban restos de aquella sangrienta dictadura. Ocaña tuvo mucho valor y coraje para mostrar quien era y este documental lo refleja de la mejor manera posible. De hecho me he quedado con ganas de más.

Documental sencillo que básicamente permite disfrutar de la personalidad aplastante del artista. Se echa de menos un poco más de contexto sobre esa Barcelona libertaria que desapareceria de un plumazo con el pujolismo y la preparación de la Barcelona olímpica.

Después de leer el libro de Nazario "La vida cotidiana del dibujante underground" me quedé con las ganas de ver esta película. Me ha gustado ver con mis propios ojos como se veían las cosas de parte de este gran artista. No me ha defraudado en absoluto, he disfrutado muchísimo

Magnífica aproximació a un personatge tan complex

uitapili

Asombroso, emocionante, enternecedor.Da que pensar y nos introduce en la cultura andaluza y lorquiana, sin ninguna pretensión erudita, sino absoluta e inocentemente popular. A tener en cuenta trágica y terrible muerte del personaje , en plena juventud, y a tener también en cuenta su fuerza artístíca como pintor actor y poeta.



claudiasofia

Interesante personaje y retrato de un artista y una época.
Muy buen documental.

(Editado)
9

" En cuanto han existido unas condiciones mínimas para ello, el cine español nos ha sorprendido con una serie de insólitos documentales sobre personajes también más o menos insólitos. Las obras más sobresalientes de este género hasta hace muy poco vetado, forzosamente virgen, han sido El desencanto, de Jaime Chávarri, y Queridísimos verdugos, de Basilio Martín Patino. A ellas hay que añadir ahora este Ocaña, retrato intermitente, de Ventura Pons, que ha sido proyectado con gran éxito en la sección Un certain regard -dedicada al cine documental- del reciente Festival de Cannes. Ventura Pons pone su realización -directa, nítida, sin pretensiones- al servicio del personaje, este es su mayor acierto, permitirnos adentrarnos en la persona, los recuerdos y las palabras de José Pérez Ocaña, andaluz afincado en Barcelona, pintor de cuadros -por vocación- y de paredes -por obligación- y una de las más pintorescas figuras que se pasean a diario por las Ramblas. Ocaña se pasea travestido, pero no se considera un travestí; es homosexual, pero dice no haber oído esta palabra hasta hace poco; rehúye con justificada violencia etiquetas, definiciones, palabras en las que pueda -sin querer- verse encerrado, es un visionario, pero tiene los pies bien puestos en tierra; es un personaje chocante, incómodo, asimilable sólo porque todos lo somos, un ser abrumadoramente triste como todos los grandes cachondos, un artista intuitivo, un amateur del desmadre que no duda en autocalificarse como un numerero puro. Definición que no puede ser más acertada. En la pureza de Ocaña radica su carácter profundamente subversivo. Ocaña es un personaje difícilmente manipulable por unos y por otros. Ni es el cordero indefenso que algunos desearían ni su contestación es lo mínimamente ortodoxa que otros quisieran. Ocaña es un personaje rico, complejo, contradictorio. Que tan pronto critica a la CNT como hace una apología de la familia. Ocaña ama el ruido, el color, el rito, el folklore, la fiesta, las flores, los fetiches, Goya, Lorca, las vírgenes, los aquelarres, los cohetes... Ocaña ama Andalucía, que es para él "como un cuadro surrealista" y las bombas que hacen correr aterrorizadas a las burguesas gordas... Sus cuadros frecuentemente son de temática religiosa; sin embargo, no hay en ellos el menor asomo de intención sacrílega, son ingenuos como una estampa y alegres como un Chagall. Sus vírgenes, sus ángeles están pintados con piedad, con devoción. Ocaña es un fan enfebrecido de los hermanos Quintero, del flamenco, de las procesiones, para quien la provocación es uno de los mayores placeres; en resumen, lo que cierta nefasta ley calificaría como un perfecto peligroso social. Hay algo radicalmente sano en Ocaña: es un marginado vital y festivo que muestra, sin necesidad de recurrir a rollos doctrinales, cosas tan elementales -y tan fundamentales- como que un homosexual es un señor tan sano como cualquier otro. Ventura Pons lo ha entendido y ha hecho un filme nada llorón, tan arrogante como el personaje que retrata, un personaje que no es un bicho raro, ni una curiosidad expuesta en un escaparate, sino un ser absolutamente normal -con perdón- y decididamente entrañable. "

Fernando Trueba de El País

8

" Ocaña fue popular como figura de esta Rambla en fiesta permanente y como representación máxima de lo más imaginativo de la contracultura. Insisto en la significación liberalizadora del personaje, que, por otro lado, no fue exclusiva suya. Ni tampoco creo que fuese a beneficiarse de la moda del travestismo, a no ser que tomemos el término en su justa acepción italiana y barroca de disfraz. La diferencia me parece importante: el travestí fue revulsivo antes de convertirse en moda. Una vez incorporada su figura al comercio habitual de las revistas más o menos eróticas que nos invaden, se convirtió en un fenómeno todo lo más divertido. Cuando en cierta revista conté el número diez de transexual desnudo, que exhibía ostentosas tetas y rubicundo pene, para sorpresa de timoratos, entoné un justo réquiem por los antiguos mitos. Decididamente, la nostalgia del andrógino ideal pierde puntos cuando se la encuentra colgada semanalmente en un quiosco. "

Terenci Moix de Web oficial