La Paz

Mejor Película argentina en el Festival BAFICI 2013. Drama luminoso de cámara. Ese podría ser el género de La Paz, una película en la que Santiago Loza vuelve a demostrar precisión y empatía, sólo que en dosis más altas que nunca. La historia es la de un hombre joven dañado, al que en el comienzo vemos saliendo de algún tipo de internación, y al que luego conoceremos buscando “La Paz”, en un camino en el que Loza nos impone el rol de acompañantes y no hay modo de emitir queja alguna sobre el sitio que nos toca. Nuestro “hombre roto” es hijo de la burguesía de provincias, parece haber crecido entre algodones hasta el borde mismo de la asfixia, y la ritualización de clase no parece ser el mejor camino hacia ningún tipo de paz. Ahí está el acierto de Loza: mostrar sin ira las trampas del confort y la asfixia del apego. Puntuar las ceremonias y sus lastres, la vacuidad de un día a día que hay que “llenar” de alguna manera. Pero el tono de La Paz es su verdadero triunfo: algo del orden de la paciencia, que en la vida y en el cine estaría siendo un bien escaso. Liso, un muchacho de clase media alta, sale de una internación psiquiátrica. Debe vivir en la casa de sus padres como si fuera un niño. Entabla una relación de mutua complicidad con Sonia, una mucama boliviana, ella lo cuida y protege de modo maternal. Liso intenta recuperar viejos amores, pero todo parece romperse. No logra rearmar su vida, los intentos fracasan. Lo único que parece sostenerlo es el nuevo vínculo con Sonia y los momentos que pasa con su abuela.

Año
2013
Duración
73 min
Clasificación
12+
Dirección
Santiago Loza
Géneros
Drama
País
Argentina
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