Fríamente...sin motivos personales

· 95min.

Charles Bronson cumple en esta explosiva película policíaca que penetra en las mentes peligrosas de los mejores asesinos del crimen organizado.
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Sobre la película

Charles Bronson cumple en esta explosiva película policíaca que penetra en las mentes peligrosas de los mejores asesinos del crimen organizado. Visualmente emocionante y fascinante, Fríamente... sin motivos personales es una película ¡que no debe perderse! Arthur Bishop (Bronson) es un asesino a sueldo que trabaja en un mundo muy particular... un mundo implacable en el cual no se observan las reglas de convivencia y donde un paso en falso ¡puede costarle la vida! Siempre ha trabajado en solitario, pero los años no perdonan y Bishop escoge a un aprendiz (Jan-Michael Vincent) competente y despiadado y le enseña todo lo que sabe. Juntos forman un equipo de asesinos sin igual dispuestos a viajar... hasta que la crueldad del alumno provoca un inevitable enfrentamiento entre ambos.

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos en Español
Audio: Inglés
Versión en Español
Audio: Español

Más información

Título original:
The Mechanic
Géneros:
Clásicos, Thriller
Recaudación: 233.322,49 €
Espectadores: 674.374
Ver ficha:
IMDB
Cercedilla

Ellos son psicópatas (les viene de familia). Ellas, con breves apariciones, son dependientes emocionales y con retardo mental. Dejando de lado la simpleza extrema del guión, sin mayores pretensiones, la acción engancha y tienen algunas persecuciones entretenidas. No se le pueden pedir peras al olmo.

Lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de detalles "kitsch", de diseño y pseudoartístico que tiene esta película.

matryomin

Muy entretenida y con todos los preceptos del Noir de acción de los setenta. Bronson hace de Bronson y es lo que mola. Impagable la "Male Cave" donde vive. No busques más de lo que enseña el título y el cartel.

(Editado)
7

"He is like a depression-prone James Bond. He has everything and he can do anything. He has an original Bosch on the wall of his living room, and he likes to sit and look at it and sip fine wines and listen to chamber music and plan his next murder. His is the life of conspicuous consumption we were all taught to strive for until, a few years ago, simplicity came in. He never got the message; he is an anachronism. He is also sad. "

Roger Ebert de Chicago Sun Times