Faro sin Isla
Faro sin Isla

Faro sin Isla

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Versión en Español

País

España

Año de producción

2014

Género

Drama

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IMDB

Sobre la película

"Faro sin isla" no tiene una sola lectura ni un sólo paralelismo, de Kubrick a Javier Rebollo pasando por Bresson (la sombra del Diario de un cura rural es aquí alargada) o títulos como Robinson Crusoe, El maquinista o Moon, eso sí, con muchos menos medios y una cámara que oscila sospechosamente para transmitirnos las mismas sensaciones que experimenta esta versión norteña del santo Job, perdido en su propia psicología, enfrentado a sus terribles fantasmas, atribulado, mártir de sí mismo, atormentado por el sentimiento de culpa que la Iglesia le impuso al nacer, dedicado a una oración constante que nadie parece escuchar y de la que deja constancia escrita para que así, al menos, exista.

El faro es de 1967, pero tiene varias reformas, porque el mar lo oxida todo. Está en una pequeña isla y tiene los mismos años que Félix Bacigalupo (Lois Soaxe), un mecánico de la Marina en profunda crisis personal, que llega allí para purgar su culpa, responsable como se siente de un triste episodio de su vida. Hombre muy religioso, acomete su autoimpuesta penitencia retirándose del mundo. Cuando sus dos jóvenes compañeros de trabajo desaparecen, el taciturno Félix se ve terriblemente solo. En aquella misteriosa isla mínima sólo moran él y su Dios, con el que tarde o temprano deberá ajustar cuentas. El atormentado farero busca cada vez mayor refugio en la religión, hasta el extremo de no poder discernir entre la realidad y las fantasmagorías de su mente. El sentimiento de culpa y la soledad lo oxidan y corroen todo, como el mar. Cristóbal Arteaga (El triste olor de la carne), joven cineasta chileno afincado en España, coquetea con el realismo mágico en este filme que versa sobre nuestra relación con la fe, tan inexpugnable como frágil.

Premios
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Dirección y reparto

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8.0

"Fábula existencial sobre la cordura (y su pérdida), la fe quebradiza y la soledad arrasadora.(...) Faro sin isla demuestra en sus fotogramas que su gestación fue altamente intuitiva y creció sobre la marcha a partir de un guión de 40 páginas escritas por su director. Eso le confiere ese nervio orgánico, vivo y minimalista que ya derrochó Arteaga en El triste olor de la carne."

Fabian Lemercier de Cineuropa