El hombre que podía hacer milagros
El hombre que podía hacer milagros

El hombre que podía hacer milagros

The Man Who Could Work Miracles

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos en Español

Versión en Español

País

Reino Unido

Año de producción

1936

Ver ficha

IMDB

Sobre la película

H.G Wells, padre de la ciencia-ficción y autor de  "La Guerra de los Mundos", escribe el guión de esta cinta fantástica en el que un hombre común recibe poderes sobrenaturales

Un día un grupo de fuerzas celestiales decide dar a "un hombre cualquiera" el extraordinario poder de hacer milagros. Simplemente les mueve la curiosidad de ver que será capaz de hacer ese insignificante tipo con su nuevo don. George McWhirter Fotheringay, un discreto dependiente de una tienda, es ese "hombre cualquiera", el elegido.

NR < 12 años

Dirección y reparto

Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es
  • Avatar de abella

    abella

    Aunque el final es algo peor, porque quizá no podría ser de otra manera, me ha gustado mucho. Me gusta la aparente ingenuidad del argumento. Tiene momentos de estupenda comedia. Y estupendos Roland Young y Ralph Richardson. Me ha gustado;y la recomiendo a todos los que quieran, sin prejuicios, divertirse un rato. Que no es poco.

    8 8 hace 2 años (Editado)
  • Frank S. Nugent

    de NY Times

    H. G. Wells, who has been baring his round British head to the lightnings of the universe for forty years or so, appears to have reached the stage where he dares admit that the cosmic may also be comic. "The Man Who Could Work Miracles," which he wrote for Alexander Korda's London Films, is a delightfully humorous fantasy with an undertone of sober Wellsian philosophy.

    8.0 8.0
  • Time Out

    de Time Out

    Less well known than the other Korda/HG Wells collaboration Things to Come, this stands the test of time far better. Alexander Korda's anglophilia allows an endearing seriousness to settle round Wells' now clichéd visions, and the film's cosy view of the world doesn't entirely conceal a coldly pragmatic estimation of man's limitations. Roland Young, as a Mr Polly-like shop assistant, the unwitting guinea-pig in a divine experiment, succeeds marvellously in conveying the power-lust of the meek and righteous, and the wooden performances of the rest of the cast fail to rob the film of its resonance and charm. Certainly it's pedantic and disjointed, but its concerns for world peace, and meditations on the dangers and attractions of absolute power, make it a moving epitaph for Baldwin's Britain.

    7.5 7.5